¿Yo fui mujer florero?
Tras la dictadura y posterior transición España estaba en un momento de apertura cultural y social. Y en ese contexto de ansias de libertad llegaron los canales privados con una nueva mirada. Se hablaba de que España quería ver otro tipo de televisión. Es aquí donde comienza una nueva tendencia Telecinco, con Valerio Lazarov a la cabeza, un productor y realizador con una máxima: «Declarar la guerra contra el aburrimiento». La parrilla de la nueva cadena se configuraba en torno a programas de música, humor, y donde predominaba la fiesta y la alegría.
Copiando el modelo de Italia, Lazarov pedía carne femenina en pantalla en cada uno de estos programas de entretenimiento. Parecía que para luchar contra el aburrimiento y presentar una cadena moderna era imprescindible la constante presencia de mujeres ligeras de ropa en pantalla. No obstante, aunque Telecinco fue pionera, pronto sus competidoras fueron adaptándose a esta fórmula. Primero Antena3, después también la cadena pública. En aquellos años se estrenaron formatos como ¡Ay, qué calor!, Bellezas al agua, Goles son amores, Tutti frutti o Las Mamachicho. Todos ellos tenían en común que las mujeres estaban relegadas al papel de objeto de deseo. Siempre azafatas, bailarinas y, como mucho, copresentadoras. Incluso en programas como VIP, El gran juego de la oca o El precio justo, que parecían más blancos, el machismo estaba presente. El hombre simbolizando la confianza, experiencia y sabiduría desde su puesto de presentador, mientras las mujeres aportaban atractivo visual. Salvando alguna excepción, como la de Mayra Gómez Kemp, ellas nunca llevaban la batuta.
El documental ¿Yo fui mujer florero? aborda el machismo en los medios de comunicación en aquellos años yendo directamente a la fuente, preguntando a las protagonistas. Personalidades como Loreto Valverde, Ivonne Reyes, Beatriz Rico, Miriam Díaz-Aroca, María Abradelo, Makoke, Patricia Redondo, Carmen Russo, Patrizia Cavaliere, Gema González, Noemí Ramal y Patricia Guzzi (cuatro de las componentes de las Mama Chicho) o Elsbert Anthonysamy (de las Cacao Maravillao) reflexionan sobre las contradicciones de aquellos años. Le interesa saber qué piensan ellas sobre el rol que tuvieron, si se sentían tratadas como un mero adorno o están orgullosas de su trabajo y trayectoria. Y hay de todo, pues mientras algunas narran episodios de acoso y abuso de poder, otras por su parte defienden su trabajo como una oportunidad valiosa. El relato de estas mujeres va acompañado por un archivo visual que abarca desde el mítico escándalo del pecho de Sabrina en 1987 hasta los planos hipersexualizados de los programas de entretenimiento antes mencionados.
Además, esta producción da la palabra a presentadores que compartieron pantalla con ellas y vivieron en primera persona y desde dentro aquella televisión, como Andoni Ferreño, Ramón García y Jordi LP; la exdirectiva de Telecinco Lola Barranco; Hugo Stuven, director y guionista hijo del realizador del especial de Nochevieja de TVE de 1987, así como a la periodista Rosa María Calaf, la investigadora experta en televisión Elena Neira, el escritor Juan Sanguino y la escritora y cómica Henar Álvarez, que aportan contexto sobre los momentos que marcaron la sociedad de la época a través de la televisión.
A lo largo de sus dos episodios de 50 minutos, ¿Yo fui mujer florero? hace un repaso de aquellos años y abre el debate sobre si realmente hemos cambiado como sociedad y si queda algo de este fenómeno de cosificación a la mujer de aquellos programas o son una anécdota del pasado. Seguramente algo hemos avanzado y detectamos según qué cosas, pero aún seguimos con un formato de campanadas basado en una chica joven y atractiva vestida con ropa ligera al lado de un señor mayor gracioso con traje de chaqueta. O mantenemos azafatas sin función, como la de La Ruleta de la Suerte. Por no hablar de formatos como La Isla de las Tentaciones. Está bien analizar el pasado, pero tampoco hay que hacerlo con superioridad moral, pues queda mucho por hacer.

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