¿Y QUIÉN VE POR LOS DE ABAJO?

La pandemia ocasionada por el covid19 ha planteado la posibilidad de una crisis de múltiples dimensiones cuyo impacto se deja sentir por igual en los sistemas de salud de los países con problemáticas tales como saturación de capacidades hospitalarias, la ausencia de herramientas contra un virus hasta hace unos meses inexistente, entre otras; así como el temor de una recesión económica a nivel global acentuada por el desplome de la producción y el estímulo de políticas que mantienen el gasto que podrían generar problemas del lado de la oferta, según Richard Baldwin profesor de economía internacional en el instituto de Geneva.
Frente a este difícil panorama (en el mejor de los casos), pareciera ser que una vez más serán los pobres quienes se lleven la peor parte, según datos del Instituto Espinoza Yglesias, los efectos de la pandemia podrían sumir en la pobreza a otros 21 millones de mexicanos, lo que se traduciría en poco más de 82 millones de personas cuyos ingresos no les permitirían completar el día, aunado a ello, las consecuencias del estancamiento económico llegarían a impactar de manera mortal a las pymes y mipymes, siendo estás las generadoras de 7 de cada 10 empleos formales en nuestro país.
Parte del contrato social con el estado que como personas libres hemos decidido suscribir, implica que en reciprocidad a nuestro respeto irrestricto a la ley y sus instituciones y a nuestro esfuerzo por vivir en armonía, el estado se encargará de proporcionar las condiciones necesarias para que podamos gozar de una vida digna, sin embargo, el día de hoy el gobierno de México se ha preocupado tanto por aminorar el número de contagios que se le olvidó que una vez que lo muertos ya no estén, aquí quedarán millones de personas con la boca sedienta, el hambre moribunda y entonces sí roguemos porque ese momento no sea insalvable.
El día de hoy, 55 países ya han anunciado que tomarán políticas para enfrentar esta crisis multidimensional, tan sólo en Latinoamérica países como Argentina establecerán el nuevo Ingreso Familiar de Emergencia para apoyar a las familias que se quedan en su casa y que no tienen asegurado un salario quincenal, el Perú ha destinado un 12% de su PIB para implementar paquetes de respuesta y en Cuba se subsidiará a los trabajadores que enfermen.
En México, las familias siguen esperando el fin de semana en que salga el plan para contener la contingencia a más de un mes de presentarse el primer deceso causado por el covid19. Las medidas recomendadas para apoyar a las familias en situación vulnerable, según los expertos, abarcan las transferencias en efectivo, créditos a la palabra con mayor flexibilidad en los pagos y programas de empleo local y en zonas rurales con el fin de impulsar un mercado laboral de por sí deprimido; ojalá algo de este ímpetu quede plasmado para el día domingo.
Lejos ha quedado el espíritu de mediados del siglo pasado que anunciaba en boca del economista Simón Kuznets, que el capitalismo por sí mismo habría de revertir las desigualdades sin necesidad de políticas públicas, si algo nos ha enseñado esta crisis, es que se requieren estados sólidos con capacidad de decisión, capaces de actuar a la altura de las circunstancias. Si bien, esta crisis es autogenerada e impostergable, está en las manos de los gobiernos definir por cuanto tiempo.

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