Y EL CUENTO GANA, POR CORTÁZAR
A pocos autores se les podría recurrir así, con tan profunda confianza. Personalmente, siendo ejecutor del cuento, pienso en que muy pocos lo han llegado a dominar y a entender, realmente. Con menos espacio, algunos personajes como Borges, consideraban a la novela “un arte menor ante el cuento” y de la misma forma, Horacio Quiroga llegó a mencionar que “si bien la novela gana por rounds, el cuento lo hace por knock out”.
No hay qué mejor para evidenciar esto, que el trabajo de Cortázar. La capacidad para crear un mundo se ve resumida en unos cuantos alientos y su manejo de la fantasía es crucial. Como pocos autores, Cortázar logra la construcción de lo irreal, con un sentimiento bastante cercano a que pudiera suceder. Dicho de otra forma, la mecánica de la fantasía se desarrolla casi con el mismo movimiento de engranes, a como lo haría la realidad:
“Creo que he leído todos los libros publicados por Julio, y me atrevo a afirmar que no hay ninguno que carezca de ese toque esencial que compensa con creces la lectura. Como pocos escritores de Latinoamérica, tiene el don de narrar, de inventar historias, de sorprendernos, de dejarnos en vilo.”
– Benedetti
Podemos acercarnos a cuentos de otro tono que pueden plantearnos una dinámica similar (los argentinos han demostrado tener imágenes únicas en ello) pero es que cuando se lee a Cortázar, es inevitable no pensar en Cortázar. Uno sabe de dónde viene, de qué mano ha salido. Si uno revisa otros autores de su contemporaneidad, puede avisar que no se manejaban ni cercano a lo que era su fenómeno. Tocando el tema del Boom latinoamericano, el mismo Cortázar llega a explicar que se desarrolla en un tiempo en que la literatura latina no solo se consumía entre países latinos, sino que empieza a llegar a Europa, a España, primeramente (a causa del idioma) y pronto mediante traducciones que llevaron a muchos de los hoy consagrados como parte de esta coyuntura literaria, a ser leídos, admirados y por supuesto, ganadores de los premios más importantes de literatura.
Cortázar por su parte siempre disfrutó mucho de París, lo hacía notar constantemente y es fácil descifrarlo. Dentro de su uso constante de frases en el idioma, o referencias a cerca de la felicidad que sentía en aquel lugar, es que la convivencia de la cultura europea con las creaciones latinoamericanas, culmina en una mezcolanza que brota con nuevos tintes en el trazo literario –mutuo, entre naciones-
Aunque también es cierto que la realidad argentina puede llegar a ser distinta a la de otros países latinoamericanos y que, posiblemente, algo habrá tenido que ver que Cortázar haya nacido (por accidente) en Bruselas. La cercanía de Cortázar con el pueblo latinoamericano, nunca se vio traicionada:
“pero a él no se le perdonaban varias cosas: por lo pronto, que, habiéndose iniciado como escritor en un marco literario (concretamente, el de la revista Sur, de Buenos Aires), francamente conservador y hasta reaccionario, asumiera luego tan definidas posiciones de izquierda, y también que, siendo un escritor de temas fantásticos (la magia, la fantasía, los sueños sirven hoy frecuentemente para escabullirse de la comprometedora realidad), se vinculara tan estrechamente a muy concretas reivindicaciones del mundo real, a tantas angustias de la América pobre.”
-Benedetti
La fantasía de Cortázar no es como el resto de las fantasías. Algo que nunca podrán trastocar de sus narraciones, es que existen lugares que bien pudieron pertenecer a los sucesos que en el presente se desarrollaban. Ejemplo, personalmente disfruto mucho de leer en repetidas ocasiones “Casa tomada”, un cuento que para muchos conlleva amor o costumbres, pero personalmente entiendo que pudo haberse referido a alguna de las tantas facetas que debió tener la frustración en los tiempos del fascismo en la Argentina.
Al inicio muchos deben sentirse inconformes por la compleja redacción de sus obras, pero Cortázar nunca ha sido injusto y siempre ha sabido como regalarle un buen sabor de boca a todos lo que hemos recurrido a él. También hay que ser conscientes de que la naturaleza en su redacción siempre ha sido provocativa, no hay en existencia alguna figura en la redacción cortazariana, que no invada escenarios que, para las costumbres del hombre común, pueden revelarse como trastocando ciertas fibras delicadas en la realidad social. Si para ahora son provocativos, ¿cómo no lo iban a ser sus cuentos en medio de la época que le toco transcurrir a nuestro adorado escritor?
Otras actividades en la vida de Cortázar, llegaron a causarle ciertas tristezas así fueran necesarias y admirables:
“El posterior conocimiento, el frecuente trabajo conjunto (por ejemplo, en el Comité Permanente de Intelectuales por la Soberanía de Nuestra América, que ambos integramos) y las muchas horas de conversación mantenidas en diversos puntos del conturbado planeta me confirmaron la actitud generosa, la sincera preocupación por su país y por toda Latinoamérica, en una entrega de tiempo, de talento y de energías que en largos lapsos le impidió seguir escribiendo. Alguna vez me dijo, entre preocupado y enternecido: “¿Viste? Nos llaman porque somos escritores, y luego nos dan tanto trabajo que no nos dejan seguir escribiendo.”
-Benedetti
En esta parte entiendo perfectamente el sentimiento. Uno debe ser escritor, escribiendo constantemente, no existen otras formas de practicar con el lenguaje más que vivir inapagable al fenómeno de la palabra, para así encontrarle nuevos usos, pies y cabezas.
Hay que amar constantemente a la literatura, Cortázar lo supo muy bien. No por nada, la novela siempre será interesantísima, casi frenética; pero el cuento, tendrá por quien ganar.
– Fósforo III

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