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WISLAWA SZYMBORSKA- DARDO

May 27, 2019
3 min read

Pocos son los que logran ir al hueso (encajar colmillo de forma fulminante) con el uso de la lírica. A decir verdad, también pensé en ocupar la palabra “bullet” para el título, refiriendo el choque instantáneo que provoca un disparo. No obstante, ¿cómo podría hablar de Wislawa, una poeta polaca de fino corte quirúrgico verbal y ocupar el idioma inglés?

“Dardo”, descubrí que la poesía de Szymborska llega a provocar ejercicios mayormente mecánicos y menos cercanos a las explosiones de la pólvora. Por el contrario a otros poetas más discretos en sus imágenes, el ejercicio lírico que ejecuta nuestra poeta, figura entre las mejores formas de abrir y los más crujientes finales.

Siempre inicia con lo que debe iniciar, no es sosa si da alboroto. La sencillez con que forma las imágenes es un claro ejemplo de que el uso del lenguaje, no requiere de maromas para crear precisión en el ámbito poético y es clave en quienes formamos parte del pensamiento que rotundo sostiene que en ocasiones es más importante el fondo que la forma:

Fin y principio

Después de cada guerra alguien tiene que limpiar. No se van a ordenar solas las cosas, digo yo.

…

Es inevitable pensar en el ritmo que conlleva un poema así. Para aquellos que nos desarrollamos en occidente, es complicado convivir con un uso del lenguaje como este y creo que a ello se debe que, desde sus primeras traducciones al español, se haya recibido con tanto cariño Szymborska. No puedo imaginar (porque hablar otro idioma es como vivir otra vida) la cacofonía que ha de surgir en su idioma original. Pienso que la poesía está incompleta cuándo se omite escucharla y a pesar de ya haber tenido oportunidad de tener contacto con grabaciones dónde la poeta recita en la comodidad de su lenguaje propio, la falta de significado al cuál no tengo acceso con el mismo sentir que propicia hablar el idioma, me ha dejado sediento y apasionado por seguir descubriendo a Wislawa:

Las cartas de los difuntos

Leemos las cartas de los difuntos como impotentes dioses, pero dioses a fin de cuentas porque conocemos las fechas posteriores. Sabemos qué dinero no ha sido devuelto. Con quién se casaron rápidamente las viudas. Pobres difuntos, inocentes difuntos, engañados, falibles, ineptamente precavidos.

…

Precisamente es que posee una clarividencia constante en su paladar lírico. El descifrar rincones en la poesía de Wislawa puede parecer cosa sencilla en un inicio, pero a medida que se avanza con el trayecto, es que otros elementos no tan superficiales se van haciendo presentes:

                                 …

Observamos en silencio sus peones en el tablero, sólo que tres casillas más allá. Todo lo previsto por ellos salió de una manera totalmente diferente, o un poco diferente, es decir, también totalmente diferente. Los más diligentes nos miran ingenuamente a los ojos, porque hacían cuenta de que encontrarían en ellos la perfección.

…

Lo que se busca con estas reflexiones sobre Wislwa, es no permitir que siga pasando desapercibida. Si bien, después de haber sido premiada con el Nobel de literatura en 1996 el lector latinoamericano comenzó (brevemente) a voltear los ojos hacia ella, no es hasta ahora que diversos sellos editoriales han emprendido esfuerzo para sacar ediciones de sus obras traducidas al español, que su influencia comienza a verse presente entre los literatos de nuestros países.

Su manjar lírico hoy en día es vital porque marca compases, ritmos y cadencias, a las que el lector hispanoamericano no está tan acostumbrado y por supuesto, esto representa una oportunidad enorme para evolucionar y nutrirse en la poesía de otros territorios.

El amor que Wislawa ocupa en su lírica, pocas veces ha sido igualado. Mientras el poeta común sigue con el transitar de los aromas comunes y excesos (cursis excesos) de planteamientos melosos en el querer humano, Wislawa no es que sea cruda, pero no pierde sabor cuando describe momentos del cariño, sin necesitar de metáforas masticadas en el azúcar poético:

Amor a primera vista.

Ambos están convencidos de que los ha unido un sentimiento repentino. Es hermosa esa seguridad, pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían no había sucedido nada entre ellos. Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

…

Todo principio no es más que una continuación, y el libro de los acontecimientos se encuentra siempre abierto a la mitad.

…

Hoy en día, pocas letras son las que nos reviven el alma. Tuvo que darse en el continente cruzando el océano, donde Wislawa nos esperaba con otro idioma, también llamado poesía.

– Fósforo III

 
 
 

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