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Virus!

Feb 4, 2024
6 min read

Creado por Domingo Cabrero, Carlos López y Santi Santisteban, Virus! es uno de los juegos de mesa más vendidos en España. El caso es que el éxito fue toda una sorpresa para sus creadores. Ellos, que diseñaron un juego para treinteañeros como ellos, se encontraron con que triunfó entre los niños. Es cierto que está recomendado para a partir de 8 años, pero en ningún momento lo probaron como un juego infantil.

La cuestión es que se convirtió en un entretenimiento familiar, ya que todos los jugadores se enfrentan a la partida con las mismas condiciones. Es cierto que un adulto quizá tenga la mente más sucia para buscar estrategias, pero no requiere de especiales conocimientos o habilidades, ya que depende en gran medida de la suerte.  Tiene unas reglas muy sencillas y una dinámica muy fácil de comprender gracias a los dibujos de sus cartas.

Empecemos por el principio, ¿De qué va?

En el hospital Nuestra Señora de Tranjis, saltan las alarmas cuando los novatos del laboratorio se dan cuenta demasiado tarde de que los contenedores de muestras no estaban vacíos como pensaban. En su interior contienen brotes de virus experimentales que ahora campan a sus anchas por todo el centro y solo tú puedes detenerlos.

Tu misión consiste en enfrentarse con arrojo a la pandemia y competir por ser el primero en erradicar los virus logrando aislar un cuerpo sano para evitar la propagación de las terribles enfermedades. Éticos o no, todos los medios a tu alcance valen para ganar. El vencedor será colmado de reconocimientos y los perdedores arrojados a las enfurecidadas autoridades sanitarias.

Usa tu astucia para alzarte con la victoria boicoteando los esfuerzos de tus rivales.

Así pues, el objetivo del juego es conseguir un cuerpo sano antes que cualquier otro participante. Para ello tendremos que reunir cuatro órganos totalmente sanos (que no tengan infección, que estén vacunados o inmunizados). La cuestión es que no solo habrá que jugar a favor de uno mismo, sino en contra de los demás para que nos adelanten en nuestra misión.

Virus! consta de cuatro tipos de cartas: órganos, virus, medicinas y cartas de tratamiento (además de dos cartas en blanco para personalizar. Veámoslas por categoría:

Órganos

El juego incluye 21 cartas de este tipo: 5 corazones, 5 cerebros, 5 estómagos, 5 huesos y 1 órgano multicolor. Este último funciona como comodín, es decir, puede sustituir a cualquiera de los anteriores para llegar a cumplir el objetivo (el inconveniente es que se puede infectar con cualquier virus). Nunca se podrán tener dos órganos iguales. Pueden ser cuatro diferentes, tres distintos y el comodín e incluso cinco siempre que cuatro de ellos estén sanos.

Virus

De cartas de virus tenemos 17: 4 rojos, 4 azules, 4 verdes, 4 amarillos y finalmente uno multicolor. El color de la carta de virus determina a qué órgano puede infectar. Así, el rojo lo hará al corazón, el verde al estómago, el azul al cerebro y el amarillo a los huesos. Pero a la vez, todos ellos sirven para dañar al órgano multicolor. Y a su vez el virus multicolor puede ser usado contra todos los órganos, los normales y el comodín.

Cuando un órgano recibe un virus está infectado. Podemos curarlo contrarrestando con una medicina (ahora veremos), pero si recibimos un segundo, habrá que extirparlo (se descarta tanto el órgano como los virus) y tendremos que volver a intentar conseguir uno nuevo de ese mismo color.

Medicinas

La única manera de contrarrestar estos virus es a través de las medicinas. Por suerte, tenemos más medicinas que virus, y es que en este caso hay 4 por color, incluido el comodín (que sirve para curar cualquier virus, incluido el multicolor), sumando un total de 20. Este tipo de carta se puede usar bien a modo curativo, pero también en preventivo. El modo curativo sería el caso anterior que hemos visto con los virus en el que tenemos un órgano sano pero nos lo infectan con una carta de virus. Ante esta situación podemos emplear una de medicina para curarlo y recuperarlo.

En el modo preventivo por contra la medicina se juega sobre un órgano sano, considerándolo vacunado. Si jugamos una adicional, entonces está inmunizado y ya no podrá recibir virus. No obstante, de la misma manera que una medicina elimina una infección, un virus puede eliminar una vacuna, por lo que hay que actuar rápido e intentar sacar la segunda medicina rápido para proteger el órgano.

Tratamientos

Finalmente el juego cuenta con 10 cartas de tratamientos, que son las que verdaderamente generan tensión y le dan vidilla. En cuestión de minutos la partida puede dar un giro de 180º. Se juegan directamente sobre la pila de descartes teniendo efecto inmediato.

Hay cinco tipos de estas cartas especiales:

En primer lugar tenemos tres de ladrones de órganos. Como su nombre dice, podemos robarle un órgano a cualquier otro jugador. Muy golosa cuando tenemos ya tres y no nos termina de salir ese cuarto que nos dará la victoria o simplemente para evitar que otro gane. Se pueden robar tanto los sanos, como los vacunados e incluso infectados, pero no los inmunes. Y que no sea un color que ya tengamos.

También encontraremos tres de trasplantes. En este caso podemos hacernos con el órgano de otro jugador, pero deberemos darle uno a cambio. Al igual que en la carta de ladrón podemos escoger cualesquiera que no esté inmunizado independientemente del color, pero que no sea de uno que ya tengamos. Por ejemplo es muy interesante si tenemos un órgano infectado, pero alguien tiene ese mismo color sano. Un trasplante del infectado por el sano y listo.

El juego incluye dos cartas de contagio, que permiten trasladar todos los virus que tengamos en nuestros órganos a los libres de otros jugadores. No se puede emplear si el órgano está infectado o vacunado. Y por supuesto nunca a un inmunizado. Muy útil para en una jugada final quitarnos de encima los virus de una tirada. El problema es que antes hay que mirar muy bien las cartas sobre la mesa para asegurarnos de que podemos contagiar.

Encontramos también la carta especial guante de látex, que hace que todos los jugadores excepto el que la usa tengan que descartarse de su mano. Como se quedarán sin cartas, tendrán que emplear su turno en recuperar las cartas, por lo que le volvería a tocar a quien lanzó el guante inicialmente.

Finalmente encontramos el error médico. Esta carta es quizá la más efectiva del juego, ya que puedes intercambiar el cuerpo completo con el de otro jugador. Aunque no influye el estado de sus órganos (sanos, infectados, inmunizados o vacunados), lo más lógico es buscar el cuerpo más sano para estar lo más cerca posible de alcanzar el objetivo.

Además, el juego incluye 2 cartas en blanco para personalizarlas al gusto.

Y ahora que conocemos todas las cartas y hemos visto cómo funcionan, ¿Cómo se juega?

En primer lugar se barajan las cartas y se reparten tres a cada participante. El resto del mazo se coloca boca abajo sobre la mesa y junto a él, boca arriba, se formará la pila de descartes. Cuando el primero se acaba, se baraja de nuevo (aunque las instrucciones dicen que no es necesario, en mi opinión es preferible) y se vuelve a colocar boca abajo.

Por turnos cada jugador podrá hacer una acción: bien jugar una carta (para sacar órgano, infectar a un rival, vacunarse, curarse o inmunizarse, sacar un tratamiento…) o por contra descartarse de tantas como quiera si no le interesan las que tiene en la mano. A continuación robará de forma que vuelva a tener tres cartas y pasará turno a su jugador de la derecha.

Y así se irán desarrollando los turnos hasta que alguien llegue al objetivo de tener cuatro órganos sanos.

Virus! es un juego que requiere de poco. No tiene tablero, pero sí precisa de algo de espacio para desplegar los órganos frente a nosotros así como los mazos de robo y descarte. Sobre la preparación, en pocos minutos se puede montar una partida. Si hay alguien que no haya jugado nunca, con una breve explicación ya se ha puesto al día. Quizá las primeras veces tenga que repasar el librillo de instrucciones para las cartas de tratamientos o alguna dudilla con respecto a cómo usar los virus y medicinas, pero con el propio desarrollo de la partida se irá poniendo al día. Nosotros lo sacamos en Nochevieja y de seis solo lo conocíamos dos, pero enseguida estaba todo el mundo enganchado.

Y es que es un juego de reglas sencillas y con una dinámica fácil de seguir. Es muy divertido y garantiza partidas en las que la tensión y los piques están asegurados. Aquí no hay amigos, todos son nuestros rivales y para ello tendremos que estar constantemente pendientes de lo que sucede en la mesa porque la jugada que tenemos pensada se nos puede ir al traste en función de lo que hagan los demás en lo que tarda en volvernos el turno.

Aunque está recomendado de 2 a 6 jugadores, yo recomiendo que cuantos más mejor, porque las partidas se hacen más interesantes, y nunca van a pasar de media hora, por lo que no se hacen pesadas. Nosotros de hecho lo usamos como juego de transición entre partidas de otros algo más largos como el Catán, Carcassonne o Viajeros al Tren. No me extraña que triunfe tanto, porque es original, visualmente está muy cuidado, se puede llevar a cualquier sitio, sus partidas son cortas y la diversión está asegurada. Para los niños está muy bien además ya que se trabaja el pensamiento lógico y la estrategia.

Otro más para la colección.

 
 
 

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