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Verano 2020. Viaje a Navarra. Día 6 III Parte: Sangüesa

Jun 18, 2021
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Ubicada en la zona media de Navarra, entre las sierras pirenaicas y a orillas del río Aragón, se encuentra Sangüesa-Zangoza, una ciudad que destaca por su patrimonio munimental de origen medieval. Fue en aquella época cuando vivió su mayor esplendor gracias, sobre todo, a que era etapa importante para los peregrinos que seguían el Camino Aragonés. Así, de este período de gran relevancia socioeconómica datan numerosos edificios religiosos y civiles entre los que destaca la Iglesia de Santa María la Real, declarada monumento nacional, así como el Palacio de París Íñiguez Abarca, el de los Sebastianes, el del Príncipe de Viana, el de Añués o el de Vallesantoro, iglesias como la de San Salvador y la de Santiago y conventos como el de San Francisco de Asís.

Sangüesa-Zangoza es una ciudad muy cómoda de visitar, ya que prácticamente todos sus edificios importantes se hallan bien en la Calle o Rúa Mayor o en sus inmediaciones. Y en contraste con estas construcciones medievales, destacan varios coloridos murales en los laterales de algunos bloques más modernos.

En el paseo nos encontramos con el Palacio del Valle de Santoro y el Palacio del Príncipe de Viana. Este último fue construido entre dos torreones de la muralla en estilo gótico. La torre oriental fue habilitada como residencia real en el siglo XIII y, más tarde, a principios del XIV se expandió con otro palacio, de estilo muy similar, hacia la Rúa Mayor quedando cerrada la Plaza de Armas.

Sobrevivió a las demoliciones de Fernando el Católico y de Cisneros por haber servido de cuartel a las tropas castellanas, y en 1536 la entonces villa lo compró al rey para establecer en él el Ayuntamiento. Actualmente, el palacio fortificado queda flanqueado por dos torres almenadas prismáticas con saeteras. La fachada exterior, que mira al norte, conserva el antiguo foso.

El interior de esta construcción que ha acogido a diferentes monarcas navarros durante largas temporadas (especialmente en épocas de conflictos con el Reino de Aragón) alberga hoy en día la biblioteca municipal.

Siguiendo la ruta, un poco más adelante se encuentran dos edificios renacentistas que juntos conforman en Palacio de los Iñiguez-Abarca. Construido a inicios del siglo XVIII, su parte inferior es de piedra, mientras que cuenta con una primera planta en ladrillo con balconadas. En el piso superior destaca la galería y queda rematado por una cubierta con alero de madera adornado con motivos vegetales y objetos colgantes.

Otro edificio importante es la Casa Consistorial, conocido por los locales como las Arcadas. Construido sobre el solar de una de las alas derribadas del Palacio Príncipe de Viana, data del siglo XVI y es uno de los ayuntamientos más antiguos de Navarra. Es tan emblemático que es uno de los edificios reproducidos en la exposición de 1929 en el Poble Espanyol (Montjuic).

Cuenta con una galería cubierta bastante austera sobre la cual sobresalen los balcones de la primera planta y el alero de madera en la cubierta.

Nuestro paseo nos llevó hasta el río Aragón, donde a finales del siglo XI el rey Sancho Ramírez mandó construir un puente de piedra para facilitar las comunicaciones entre los reinos de Navarra y Aragón, sobre todo a los peregrinos que iban camino a Santiago de Compostela. Al mismo tiempo favorecía las relaciones socioeconómicas de Sangüesa con Pamplona.

Este puente originario medía 120 metros y contaba con 7 arcos, de un estilo similar al que viéramos en Puente la Reina. Lamentablemente, el paso de los años, las riadas y las guerras deterioraron la construcción del siglo XI y en 1892 se levantó en su lugar uno de hierro.

Junto al puente se erige la Iglesia de Santa María la Real, el edificio más emblemático de la ciudad. Tras la fundación de Sangüesa La Nueva en 1122 por el Rey de Navarra y Aragón, Alfonso el Batallador, se planteó la construcción en 1131 de una capilla para la nueva población.

Se eligió este lugar como punto estratégico para la defensa de la villa a partir del siglo XIV. Esta se fue ampliando hasta convertirse en iglesia y construyéndose entre 1160-1170 gran parte de la portada que le da la fama. El cimborrio del crucero y la monumental cúpula sin embargo son posteriores, no se levantaron hasta el siglo XIII.

Su interior, estructurado siguiendo el modelo de la Catedral de Jaca, presenta planta románica con tres naves sin crucero marcado y una triple cabecera de ábsides semicirculares.

En la portada de esta iglesia declarada Monumento Nacional en 1889 se representa un Juicio Final con la presencia de los Apóstoles con Judas ahorcado. A los lados de las arquivoltas se entremezclan animales monstruosos con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, representaciones de oficios, así como imágenes de pecado.

Sobre las 13:30 pusimos rumbo al coche, que lo habíamos dejado aparcado cerca del Convento de San Francisco de Asís, fundado en 1266 por el rey Teobaldo y que cuenta con un claustro gótico del siglo XIV.

Sangüesa nos sorprendió gratamente pues, a pesar de ser un pueblo pequeño, escondía un gran patrimonio y encanto.

 
 
 

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