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Verano 2020. Viaje a Navarra. Día 4 III Parte: Puente la Reina

Apr 26, 2021
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Después de visitar Estella/Lizarra llegamos a Puente la Reina, una villa medieval en la que se funden las dos rutas principales del Camino de Santiago, la que viene de Orreaga/Roncesvalles y la que lo hace desde Somport.

A tan solo 24 kilómetros de Pamplona y con apenas 2.500 habitantes, Puente la Reina fue fundada en el siglo XII por Alfonso I el Batallador. Nació como un típico pueblo-calle, como tantas otras localidades por las que pasan los peregrinos, y desde entonces la villa se ha ido extendiendo desde las calles del Crucifijo y Mayor, un eje central que, siguiendo la ruta jacobea, atraviesa el pueblo de este a oeste.

Es en estas dos calles empedradas donde se encuentran la mayor parte de las joyas arquitectónicas de Puente la Reina, como las casas palaciegas con portadas medievales y renacentistas y fachadas barrocas, los torreones que marcaban el lugar de acceso a la villa cuando estaba amurallada o las iglesias del Crucifijo y la de Santiago y San Pedro.

La iglesia del Crucifijo es un templo románico que data de finales del siglo XII y se encuentra junto al antiguo hospital de peregrinos, hoy albergue y colegio de los Padres Reparadores.

Por su parte, la Parroquia de Santiago y San Pedro, también es de finales del siglo XII, aunque de aquel templo románico apenas se conservan algunos muros exteriores y dos portadas. El resto del edificio fue levantado en el siglo XVII, y la parte superior de la torre en el XVIII.

En su interior destacan retablos, lienzos, tallas policromadas de Santiago apóstol y de San Bartolomé y otros elementos ornamentales, que sobre todo datan del siglo XVIII.

Un poco más adelante se encuentra la plaza Julián Mena o Mayor, en la que se halla la sede del Ayuntamiento, un eduficio con galería porticada del siglo XVIII.

Siguiendo la calle mayor llegamos sin duda al icono de la población, el puente románico sobre el río Arga, que da nombre a Puente la Reina. Se cree que fue Doña Mayor, la mujer de Sancho III el Mayor (aunque también se valora la posibilidad de que fuera la Reina Estefanía, su nuera), quien lo mandó edificar en el siglo XI para permitir a los peregrinos continuar con su camino hacia Logroño e inspiró, un siglo después, a Alfonso I el Batallador a nombrar la villa con este peculiar nombre.

Junto al arco de entrada se halla la Casa del Vínculo, una casa noble blasonada del siglo XVII que ha sido almacén agrícola, parvulario e incluso cárcel. Tras ser sometida a una profunda restauración, desde 2004 alberga la Oficina de Turismo y cuenta con una Sala de Exposiciones.

El puente, de 110 metros de largo por 4 de ancho, contaba en su origen con tres torres defensivas. En una de ellas se ubicaba una imagen renacentista de la Virgen del Puy que hoy se conserva en la Parroquia de San Pedro. No podíamos marcharnos de Puente la Reina sin ver este famoso viaducto de siete arcos de medio punto (aunque solo se ven seis, ya que el séptico queda bajo el nivel del suelo en la orilla izquierda) y sus alrededores.

Tras disfrutar de las vistas y hacer una breve parada para tomarnos un tentempié, emprendimos el regreso por la calle principal para volver al coche y regresar a Pamplona dando así por concluido un día bastante completo visitando el sudoeste de Navarra.

 
 
 

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