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Una estampa macroeconómica de lo jodido que está México, gracias a su gobierno mafioso

Feb 23, 2016
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Hoy todos los titulares de la prensa traen el anuncio de que el gobierno mafioso y vendepatrias encabezado por Enrique Peña Nieto y sus secuaces abrirá la importación de gasolinas a la empresa privada a partir de abril, con lo cual se sigue acelerando la destrucción de un sector estratégico para el país. La velocidad con la que se ha desmantelado a Pemex es sorprendente. En menos de un sexenio no quedará nada de lo que alguna vez fue una de las mayores empresas del mundo. Y por si fuera poca cosa, la Auditoría reporta que en 2014 el Estado dejó de recaudar 1.2 billones de pesos (una cifra gigantesca) al perdonarle el pago de impuestos a las mafias empresariales que controlan al país. Por eso parece particularmente irónico que en México se destine más dinero al pago de deuda que a apoyos sociales para combatir la pobreza. En este sistema mafioso, los banqueros serán siempre una prioridad frente a los pobres. Uno no puede deberle 20 pesos a Hacienda porque inmediatamente están chingando con notificaciones de todo tipo, pero eso sí, los grandes empresarios, los multimillonarios, no pagan un centavo porque el gobierno los exenta del pago de impuestos. Estamos jodidos. No hay día que este gobierno de mierda no deje de sorprendernos con algún caso de corrupción impune, vileza desmedida, estupidez crónica y otras linduras tan representativas de nuestra miserable clase política. Y a pesar de que la situación económica está cada vez está peor —una vez que el salario pierde valor al mismo tiempo que se incrementan los precios de las mercancías por fenómenos como la devaluación y la inflación maquillada en los principales indicadores macroeconómicos—, las mafias político-empresariales que han conducido a México a un estado de crisis económica, política y social, van campantes por la vida, gozando de los muchos privilegios que otorga el poder y la enajenación. Y si no me creen, pregúntenle a Humberto Moreira y a Javier Duarte. Par de rufianes, hijos de la chingada en su máxima expresión. Así las cosas en este país hecho trizas llamado México.

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