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Un reguero de sangre

Feb 12, 2014
1 min read

  Un reguero de sangre toca a mi puerta.

Miro por el orificio, y no le abro.

Grito desde mi ventana para alertar a los vecinos.

Y no escuchan.

El volumen de la tele está muy alto.

Son tiempos de sordera voluntaria y anestesia.

Un reguero de sangre toca a mi puerta.

Y no le abro.

Permanece callado, con el cuchillo dispuesto para mitigar la sed.

Lo escucho atravesar el pasillo arrastrando sus fúnebres pasos.

Un reguero de sangre toca el timbre del vecino para inundar su casa y pintar sus paredes de rojo.

El adormilado vecino se aproxima a la puerta.

Un reguero de sangre le espera.

Ojalá no abra.

::.

 
 
 

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