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Un puente

Jul 12, 2019
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No existe la piel desnuda en el roce de la caña, frente al ventarrónde mí para ti.

Yo te miraba y tú fosforecías en la canción que todavía duele.

No puedo comprender como fue que alguna vez soñé, que estabas ahí, tal vez me engañaste pero no podrás engañarte a ti.

El humo es tan elocuente, un vacío que no cabe en nosotros dos, una espera victimaria, acaso ríspida, un pasón de eutanasia y recuerdos.

Tu pasado sabe a bolero, al punto exacto en que la espera se alarga, como una multitud de salobres miradas, tratando de ahuyentar el mar que se colma sobre nosotros dos.

Un recuerdo añil, acaso una sutil bocanada, de tatuajes y sabores adheridos a la piel incandescente de mi alma enamorada, la rima que duele en tus ojos lejanos perdidos en la inmensidad del sol.

Aparecí en el aroma de tu cabello carburante, añoranza y explosión de la mente viajera que viene y va desde la luna menguante hasta la tenue piel de tu otro planeta.

Ya estás aquí ¿y ahora qué? si sólo me quedaron las desgracias de tu aroma.

Bébete el amanecer de los muertos como un puente sucedáneo sobre la tenue luz del amor.

Como la boca en tu aurora, un instrumento de tu horca bebiendo la delicia de tus pechos en la miel de lo que sueñas. ::.

 
 
 

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