top of page

Un correo inesperado

Aug 18, 2009
2 min read

Todo parecía encaminarse normalmente por los rieles de las próximas elecciones generales, con un candidato favorito y más de una docena de rivales, pero de pronto apareció  un invitado inesperado: el terrorismo que se suponía controlado y dominado, a tal punto que era utilizado políticamente por el gobierno.

Dos cartas-bomba estallaron en las manos de la esposa de un alto dirigente del MAS y de un oficial de la policía, dejando a los dos en muy delicado estado de salud y al gobierno en una muy profunda confusión.

Cruceños, por supuesto: La primera reacción del presidente Evo Morales fue de puro instinto: dijo que los culpables eran los oligarcas, cívicos y prefectos de Santa Cruz, pero eso sólo sirvió para mostrar nuevamente sus odios regionales y sus complejos. A los minutos (está en campaña y habla unas diez veces al día) cambió la versión y dijo que los responsables de las bombas eran unos peruanos contratos por los consabidos oligarcas. Luego, el presidente entró en un sorprendente mutismo respecto de este tema y decidió no decir palabra sobre el terrorismo.

Entonces comenzaron los rumores.

Para comenzar, se ha dicho que los explosivos tenían la misma tecnología, pero fueron usados por dos organizaciones diferentes, ambas peruanas.

Guerra de narcotraficantes: Acerca de los propósitos de estos terroristas que nada tienen que ver con los que llegaron de Hungría e hicieron tanto ruido, sólo se ha sabido que tienen que ver con organizaciones vinculadas con el narcotráfico.

Una de las víctimas de las bombas es la esposa de Fidel Surco, el líder del Consejo Nacional para el Cambio (CONALCAM), aludiendo al cambio que propone el MAS. Lo que complica el análisis es que el señor Surco es propietario de la empresa de transporte de pasajeros y carga “Totaí”, que cubre la ruta La Paz-Cobija. Esta última ciudad es la capital del departamento más nórdico de Bolivia. Este detalle pondría a Surco en la zona de interés de las mafias de narcotraficantes que usan la ruta que pasa por Pando para llevar la pasta de coca hasta Venezuela.

En suma, se habla de una vendetta del narcotráfico, ya sea respecto de vías de transporte o de saldos deudores impagos.

Celos masistas: Por otro lado, Surco es mirado por otros dirigentes del MAS como un mimado del presidente Morales, por lo que recibe mucho dinero, sobre todo con destino a la campaña. Y tiene algunos críticos que le están pidiendo cuentas de todo lo que gastó en el terrorífico, aunque ahora olvidado, avance de un ejército de cocaleros decididos a tomar por la fuerza la ciudad de Santa Cruz.

Las dos cartas-bomba estallaron a los pocos días de que el presidente Morales había dicho que su gobierno está muy bien informado de todo lo que hacen sus enemigos. Que están siguiendo los pasos a todos ellos.

Ahora, la sospecha es que el gobierno está descuidando el control de los grupos del narcotráfico, algunos de ellos mimetizados en su partido.

 
 
 

Comments


bottom of page