Trenesí
Siento las vibracionesdel ocaso,y su ojo celeste,un sol blanco y distantecasi frío,el que recorre,la dorada campiña.Las flores fueron soloun recuerdo,una huella,coloridas manchasque acariciaban a tientasla penumbra.Mi lengua fuelamiendo el agua,sediento de tu cuerpoamordazadopor el pasado que acecha,con su flecha envenenada.Las nubes apaciblesfuman el tiempo adormecidoen la premura de tus labios,derribando la murallade tus piernas,ahí donde se escondela mañanacuando sueñala resurrección del trigo,dorado como la arena.Sucede que a vecesmi alma se cansade tanto reptar,y aullar de dolora la luna encendida,esporádica y mortalcomo la nieve,un cardo hirienteque se hizo silencio.Sucede que a vecesme da por cantary nadar en las fuentes,abrazar las estatuas,comer el obsceno frutode tu cuerpoque musita poemas,gimiendo el amorque inventábamos juntos,entre las sábanas. Así se fueron las horasen el trenmirando a través de la ventana,el mundo que brillay resplandece en tus ojos,como un hervidero de pájarossaciando la sed y el deseo,esporas rutilanteslo abarcan todo:ahora gobierna la nochey los duendesapenas llegandesde el mar.::.

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