Transgálactus
La luz que se esconde… el viento que pasa… y en un risueño murmullo la noche se vuelve errante.
La nave del sueño oscila de una galaxia a otra, de la obscena memoria al amor tan etéreo.
Detrás de la nada el tiempo se muere de sangre obsoleta, cómodamente asfixiada.
Yo me hago ceniza después del incendio, me rehago del polvo y vuelvo a zurcar el aire.
Mis ojos orbitan del goce a la culpa, como hojas de un árbol seducidas por el sol.
Mis manos olvidan la piel tan hiriente, un sueño colmado de tibias soledades.
Mis labios escriben lamiendo palabras en el humo que danza la suave tiniebla.
Un cuerpo levita en las arenas del cielo, es un león que dormita en todas las flores del intenso desierto. ::.

.png)




Comments