TRANSFEMINICIDIO- UNA REALIDAD QUE NADIE QUIERE TRATAR

Transexual, transgénero y travesti, son conceptos que nadie puede negar haber escuchado al día de hoy, sin embargo, puede ser que no todos entendamos de qué van ¿Son lo mismo, si son gays, si es natural? o en los casos extremos ¿Si son degenerados y enfermos mentales? Todos estos estigmas pueden causar la impresión de que son seres sacados de cuentos, personajes de otro planeta, monstruos o muchas otras fantasías. Bajo estas creencias cómo pueden esperar ser tratados como lo que son, simplemente personas.
Este tipo de ideas colectivas dan pie a que sean constantes víctimas de violencia y discriminación por parte de las autoridades responsables. Viven sus vidas con amenazas de muerte, asesinatos impunes sin investigaciones dignas, sin asesoría legal, circunstancias penitenciarias precarias y con servicio médico deficiente, siendo que el acceso a la justicia y a la salud, son condiciones mínimas establecidas por la ley.
Por otra parte y aunado a esto último, la violencia verbal y psicológica que viven constantemente, les impide acceder a servicios comunes e incluso laborales, haciéndose presente el rechazo como parte de su cotidianidad.
Es verdad que parte de la discriminación se debe a dos odios: hacia lo trans y otra dirigida al papel que desarrollan en la prostitución. Es muy importante recalcar que no todos los transexuales ejercen esta última, pero el rechazo que reciben para desempeñar actividades o empleos, hace que un gran sector se dedique a ello y al igual que las mujeres que la ejercen se vuelven víctimas de violencia.
México es el segundo país con más violencia transgénero después de Brasil, basta con la investigación de campo más rudimentaria para darnos cuenta de la gran cantidad de personas que no tienen idea de qué significan las siglasLGBT+ y no es enteramente su culpa, la realidad es que no se nos ha educado para informarnos sobre este tipo de cosas y lo poco que escuchamos ha sido vía internet, es decir, que la mayor parte de nuestro conocimiento al respecto no son sino opiniones. A menudo reflejos de la misma ignorancia que la mayoría alberga: ¿Con qué nos quedamos entonces? Una confusión general que impide adaptar las medidas hoy impuestas a una minoría con riesgos específicos.
Aún existe un aparente debate sobre la existencia del género no binario: entre quienes afirman sin investigar que son inventos y la gente que vive esa condición o tiene experiencia de primera mano. Este tipo de temas aún son de color rojo, platicas ponzoñosas que no se adaptan a los estrictos roles sociales impuestos. Políticamente hay una negación a aceptar el hecho de que existen más de dos géneros, en cuestión de derecho cualquier entendimiento que pueda llevar a una protección real aún está en pañales.
La actualidad nos sumerge en debates agresivos, una polémica alimentada en redes sociales que nos aleja de la vida real: la situación de violencia que viven estas personas en su día a día. Existe una narrativa mediática la “aceptación” de la comunidad LGTBQ+, pero esta tolerancia llega en forma de: “yo los acepto mientras no se metan en mi vida” “está bien que les guste, lo que les guste, pero que no les den derechos de matrimonio” “Los acepto pero que sus demostraciones de amor sean en privado” Supongo que es más fácil aceptar de manera pasiva y vacía, que declararse homofóbico o a que te digan retrógrada en Twitter, sin embargo, la hipocresía social, nos deja en las mismas y con una idea errada de justicia
Ahora bien, no se puede pedir que el mundo entero acepte algo tan ajeno a su experiencia, es utópico por donde se vea. De hecho esta columna no apela a ello pero sí debemos saber diferenciar entre defender nuestras ideas en un foro y una situación real que atenta contra individuos iguales a ti y a mi. Habiendo dicho todo ésto podemos pasar al tema de hoy: Transfeminicidio
¡Qué palabra!, ¿no? Ésta surgió para categorizar en específico el homicidio de personas transgénero, a lo que nos podríamos preguntar: ¿Acaso no es un homicidio normal? La respuesta es que no, ya que éste es el resultado de una cadena de violencia estructural que proviene de un sistema cultural, social, político y económico regida por la exclusión del género no binario.
Realizar estadísticas sobre la población trans no es una tarea sencilla para el Estado, ya que los mecanismos de censo no responden aún a variables como: a quién considerar como trans, el amplio sector de personas que ejercen la prostitución como sustento económico y por otro lado, que bajo las condiciones de violencia descritas, muchas personas tienen miedo de identificarse como persona trans dadas las complicaciones sociales que esto implica.
Estadísticasexpuestas:
Entre2008 y 2017 hubo 337 asesinatos registrados en México, lo que contempla el12.91% a nivel mundial (2,609 asesinatos); estos crímenes comprenden a personastrans de entre 20 a 39 años y 538 de los asesinatos a nivel mundial fueroncontra personas que se dedican a la prostitución (sin contar que el 1,673 notienen reporte de ocupación). Dichos homicidios reportan que 763 fueron en lacalle, 386 en sus propias casas y el resto en espacios diversos. En cuestión deviolencia 983 fueron con arma de fuego, 517 con arma blanca y 272 con golpes. Loque se puede rescatar de esta información (que en realidad es poca) es que eltransfeminicidio se da entre personas jóvenes en edad de ser económicamenteactivos y que sucede mayormente en espacios públicos. (“Informe de asesinatosde personas LGBT en México 2013- 2017”, realizado por Letra S, para el caso detransfeminicidios en México)
Este es un crimen que recién está surgiendo sobre la mesa y del cual, independientemente de su tipificación, debe entenderse la cadena económica, social, cultural y simbólica que carga. Mientras la constante siga sin permitirle a las personas trans encontrar un trabajo digno y se les niegue el conocimiento y acceso a los derechos fundamentales, las relaciones sociales en las que se ven inmersos serán violentas y de discriminación, propiciando su estatus social como inferior ante el resto.
Esto no va a cesar por sí mismo, queda en manos de cada uno informarse para concientizar y lograr transformar nuestro entorno.
– Libertad Barrios Cruz

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