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Tomar partido

Jan 6, 2018
2 min read

Yo tomo partido:

a favor de la alegría,

siempre en contra

de la infamia asesina.

Me niego a morir derrotado

por el yugo del tirano,

el odio disfrazado de vulgar ambición,

y también me niego

a morir aplastado por la historia.

Yo tomo partido

en esta lucha terrestre:

contra el hambre y el miedo,

la soledad y la angustia,

la carnicera podredumbre

de quienes sólo sueñan

una muerte con espinas

y sabor a fosa clandestina,

mercaderes de la ruina

que lo devoran todo

y lo destruyen todo,

esos tecnócratas

tan pulcramente vestidos con traje homicida,

seres grises que van por ahí

con las manos sucias de sangre inocente

como un par de guantes rojo carmesí

que buscan esconder

un crimen impune.

Habrá que gritar y dar la pelea,

llamar a las cosas por su nombre,

decirle asesino al asesino,

dictador al dictador,

y habrá también que levantar el puño

y salir a tomar las calles rotas

convertidas en trinchera

y llevar el alma siempre dispuesta

a darlo todo

para el bien de todos.

Si he de morir en la lucha,

¡¡que así sea!!

pero no me arrancarán nunca

la sonrisa de la cara,

las ganas de vivir

para seguir riendo junto a los míos,

borracho de amor,

con esas ganas de abarcarlo todo

y decirlo todo

y querer sin condiciones,

por la simple razón de tener

el corazón hinchado,

alado y fiestero,

un corazón como pájaro matutino

que no sabe sino cantarle

un par de plegarias al sol

antes de echarse a volar.

Vivir es aprender a jugar

el juego mortal de la supervivencia.

Y para vivir es necesario

tomar postura,

fijar el rumbo que habrán de seguir

nuestros pasos soñolientos.

Sólo las piedras

permanecen neutrales.

::.

 
 
 

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