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The White Lotus

Jan 3, 2022
5 min read

The White Lotus arranca con una pareja preguntando a un joven en el aeropuerto por su estancia en un complejo de Hawai. Tras comentar que iba de viaje de novios y dar a entender que ya no existe la esposa, lo siguiente que sabemos es que cargan un ataúd en un avión. Desconocemos qué ha ocurrido ni quién ha muerto, pero para eso la acción retrocede unos días. Vemos entonces cómo llegan al lujoso resort The White Lotus diversos grupos de turistas, entre los que se encuentra el recién casado con su mujer, una familia que busca desconectar de su estresante vida urbanita y una mujer soltera que se dispone a deshacerse de las cenizas de su madre. Los nuevos huéspedes son recibidos por el personal del hotel, capitaneado por el gerente Armond.

Welcome to #TheWhiteLotus, your room is ready.

The new limited series is set at an exclusive Hawaiian resort, where various hotel guests relax and rejuvenate in paradise over the span of a week. However, as each day passes, a darker complexity emerges.

Coming this July! pic.twitter.com/9IvViN6LHL

— HBO Max Nordic (@StreamMaxNordic) June 3, 2021


Con esta presentación de personajes tan dispares pudiera parecer que la serie va a tener un tono cómico en el que se van a explotar las situaciones absurdas, sin embargo, aunque encontramos pasajes teñidos de humor negro, The White Lotus esconde una crítica social y toca temas como la lucha de clases, la injusticia social, el colonialismo, el elitismo de los más pudientes y el poder relacionado con el dinero.

La clave de la serie radica en unos personajes imperfectos, humanos e incluso mezquinos. Comencemos por Shane y Rachel, la pareja de recién casados. Él es un niño pijo y consentido (valga la redundancia) mientras que ella, periodista freelance, viene de un ambiente mucho más modesto. Rachel pronto descubre lo insufrible que es su recién estrenado marido y que quizá cometió un error al casarse con él, pues no tiene intención, como su entorno piensa, de convertirse en mujer florero.

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Por otro lado tenemos a la familia Mossbacher, formada por Nicole y Mark y sus dos hijos, Quinn y Olivia. Les acompaña además Paula, la amiga de esta última. Nicole es una empresaria de éxito y emprende este viaje con intención de desconectar del trabajo y reconectar con su familia; para Mark es un momento de reflexión mientras espera los resultados de unas pruebas médicas (aunque en lo único que piensa que es no van a ser buenas noticias); y los hijos preferirían estar en cualquier otro sitio. Olivia solo quiere llevarle las contraria a sus padres y meterse con su hermano, y este vive pegado a cualquier dispositivo electrónico.

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Finalmente Tanya es una mujer soltera tocada psicológicamente. Viaja a Hawai con las cenizas de su madre para cumplir con su deseo de que sean esparcidas en el mar. Y aunque la muerte de su madre le duele por sí misma, este acontecimiento ha despertado en ella otros sentimientos como la soledad. Vaga por el complejo totalmente devastada mientras busca el coraje para cumplir con el cometido que le ha llevado a la isla.

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La combinación de todos estos personajes hace que el complejo en el que transcurre la acción se convierta en un terreno plagado de minas. Poco a poco se va cargando el ambiente con los celos, secretos, enfrentamientos, odios y rencillas y la tensión va subiendo hasta un punto en que da la sensación de que aquello va a estallar por algún lado. No hay un solo personaje que no vea cómo se tambalean sus cimientos.

Y, sin embargo, pese a todo, los huéspedes consiguen con esta cara estancia en el resort The White Lotus solucionar todos sus problemas. Y se van mejor de lo que llegaron. Tanto los Mossbacher, como los recién casados, como Tanya. Eso sí, en el camino se han llevado por delante a otras personas: a los empleados, representantes de las clases trabajadoras. Y es que ya lo dice el propio Armond al inicio de la serie: el éxito en ese trabajo es dar “una impresión de vaguedad”. Estar ahí, pero que a los huéspedes no les moleste su presencia. De hecho, se lo comenta a Lani, quien después de este primer capítulo no vuelve a aparecer y nadie parece ser consciente de ello. Los empleados están ahí, pero para los huéspedes son como un mueble. Se apropian de su energía, de sus sueños, de sus vidas.

Porque más allá de ser una serie sobre las clases sociales, The White Lotus es una historia sobre la apropiación. Se ve claramente en Shane anulando a Rachel y queriendo convertirla en una consorte a su servicio o en cómo se vuelve un niño caprichoso y le hace la vida imposible a Arnond. También se aprecia en Paula comportándose con Kai como los ricos blancos a los que acompaña. Pero sobre todo el caso más flagrante es el de Tanya, quien se alimenta de los sueños de Belinda para sentirse mejor. Es muy doloroso ver cómo la huésped arrastra a empleada del spa en su montaña rusa emocional y esta se vuelca completamente en ella, pero, cuando llega la hora de que le devuelva el favor, pesan más los intereses propios que las promesas de nuevos proyectos.

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Pero el tema de la apropiación también se ve espacialmente,  puesto que el resort The White Lotus se levanta sobre los crímenes del pasado. El lugar en que se ambienta la serie es un territorio que los estadounidenses invadieron, controlaron y finalmente se anexionaron en 1898. Hoy los huéspedes admiran y aplauden espectáculos de baile y fuego propios de una cultura que los lugareños se empeñan en que no caiga en el olvido tras siglos de ser arrasada. Como animación nocturna en un complejo turístico, bien, ahora, ya como cultura que descubrir y respetar, no.

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Así, cuando los huéspedes dejan el hotel para volver a sus acomodadas rutinas, han vuelto todo del revés y lo único que dejan atrás es miseria. Pero la vida sigue en The White Lotus para unos empleados que no tienen tiempo de lamerse sus heridas, ya que han de seguir con su repetitivo ciclo. Unos clientes se van, otros vendrán, y hay que recibirlos debidamente.

The White Lotus parece una serie ligera en la que realmente no está pasando nada más allá de las lujosas vacaciones de unas cuantas personas egocéntricas y superficiales buscando drama. Pero poco a poco sus actos y los acontecimientos provocados por estos van deconstruyéndolas y retratándolas a la vez que se prende la mecha de una tensa atmósfera que irá creciendo con los episodios. Con una música bastante peculiar, un elenco impecable en sus papeles y un afilado guion plagado de humor negro, toques de ironía y grandes dosis de provocación consigue cautivar y despertar incomodidad a partes iguales. Y lo más descorazonador de todo es el mensaje que nos deja su final: que hagan lo que hagan, pase lo que pase, los ricos y poderosos siempre ganan.

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Pese a ser concebida como miniserie, el inesperado éxito recibido pronto llevó a la cadena a renovarla para una segunda temporada. Cambiarán los personajes, pero también se desarrollará en un complejo de la cadena The White Lotus, eso sí, esta vez fuera de Hawai. Habrá que ver si está a la altura.


 
 
 

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