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Spotlight

May 25, 2020
2 min read

En 2002 un equipo de reporteros de Spotlight, la sección de investigación del periódico estadounidense The Boston Globe, publicó un reportaje en el que se desenmascaraba un escalofriante número de abusos sexuales continuados durante cuatro décadas y encubiertos por la Iglesia Católica de la ciudad. Este trabajo fue premiado con el Premio Pulitzer al servicio Público en 2003 e inspiró a Tom McCarthy (The Wire, La voz más alta), quien decidió llevar la historia a la gran pantalla en 2015.


Spotlight reivindica la rigurosidad periodística, un periodismo que no entiende de urgencias sensacionalistas ni de clickbaits. Ese en el que interesa más el cómo que el qué, quién, cuándo y dónde. La película apuesta por tomar distancia para transmitir objetividad huyendo del sensacionalismo o del melodrama sentimental. Lo interesante es contar los hechos, por eso no se pierde en presentar a los personajes más allá de lo que a su trabajo se refiere. Las motivaciones que pudieran tener o su vida privada son totalmente irrelevantes, aquí la protagonista absoluta es la historia de la pederastia.

El filme no se pierde en subtramas, sino que va revelando poco a poco las piezas del escándalo creando una tensión que mantiene al espectador en vilo durante todo su metraje. Se centra en cómo trabajaban los periodistas para llegar a la noticia, cómo revisaban las hemerotecas o las sentencias en juzgados, cómo contrastaban las fuentes entrevistando a varias personas, las dudas que se planteaban antes de publicar nada… Recuerda en este aspecto a The Newsroom, aunque es mucho más pausada. No tiene ese ritmo vertiginoso de los guiones de Sorkin.

Spotlight defiende ese periodismo que busca la verdad pero también deja un recado a esos profesionales que, pese a tener los datos ante sus narices, los han pasado por alto. Y esta crítica podría ser extendible a la sociedad que no supo ver esos abusos ocurridos durante décadas. Porque no fue un caso ni dos, sino que el reportaje destapó que estaban implicados casi 250 sacerdotes (aparte de toda la cúpula que los tapó). Es todo un referente en lo que a su género se refiere. Y lo es por la historia que cuenta, por el mensaje que transmite y cómo lo hace, por el ritmo y su estructura, por un reparto plagado de grandes estrellas, así como por el reflejo de una profesión y de una sociedad. Una cinta digna de todas las facultades de Ciencias de la Información.

 
 
 

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