Solo quiero convertirme en el recuerdo de mi sombra
Beber es siempre
dejar que la bestia
ronde sola
por los roídos corredores
del alma,
es una dolencia
que se alarga toda la vida,
es mi alimento cotidiano,
un murmullo
una herida
una cuchillada silenciosa
que suspira
en la interminable noche,
es devorarse por dentro,
es irse convirtiendo
en un agujero
que florece
en el dolorido panteón
de los sueños,
es morderse el corazón
a media noche,
una herida abierta,
un cerro de carne inerte,
un silencio largo
que repite mi nombre
en el aullar de la penumbra,
gemido mortal
que corta los tendones
del habla,
es la soledad saciando su
nutrida sed de venganza,
es un llamado de auxilio,
un ahogado a orillas del mar
con la sal atorada en la garganta
y el desamor
claudicando entre las olas,
es un pacto homicida
sin retorno,
solo vestigios
de un alma dolorida,
gélido aliento de la muerte,
el victimario deseo
del cuchillo
siempre dispuesto
a lastimar…
la desnudez del sufrimiento
es una lumbre
que muerde
y habita todos los silencios
toda la sangre
que no ha sido derramada
en este vertedero
de ausencias,
esta sed
de estrangularse
y morir poco a poco,
y disminuirse
y acuartelarse y mutilarse,
degradarse
como las sombras
de la noche
entre las primeras
luces del alba,
umbrío recuerdo
de lo que nunca fue.
::.

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