SOBRE PLAGAS Y LITERATURA

La literatura es siempre expresión viva, es decir, expresión vigente de la naturaleza humana que refleja en mil maneras las inquietudes, los miedos, anhelos y esperanzas de las sociedades sobre las cuales los autores escriben. En este sentido, la apuesta querido lector, es encontrar entre las líneas de los libros empolvados el testimonio de lo que fuimos, de lo que somos y lo que seremos como miembros de un gran grupo llamado humanidad.
La incertidumbre generada por la pandemia del COVID19 pareciera haber detenido el curso de la historia en un momento congelado en el tiempo que, a la manera de la peste del insomnio en Macondo, es altamente contagiosa cuánto no letal, y cuyo último síntoma de esta es el olvido, la amnesia obligatoria; para algunos como el filósofo surcoreano Byung Chul Hang, la pandemia del Covid eso ha generado un aislamiento que bajo la bandera de la solidaridad termina por separamos de todo cuanto nos hace humanos.
Sin embargo, a pesar de este difícil panorama, se nos presenta también la oportunidad de percibir nuestras mejores cualidades como especie, para ello recuerdo los acontecimientos narrados por la pluma de Albert Camus, en la ciudad Argelina de Orán, dónde un grupo de doctores descubren el significado de la solidaridad en su labor humanitaria mientras la peste traída por las ratas y las murallas impuestas para detener la propagación de la plaga van diezmando de poco a poco no sólo la salud de la población, también sus esperanzas. El Dr. Bernard Rieux, nos legaría uno de los más poderosos apotegmas de la historia: En el hombre hay cosas más dignas de admiración que de desprecio.
En ensayo sobre la ceguera, el premio Nobel de literatura José Saramago nos dibuja una sociedad cuyos límites son puestos aprueba frente a una nueva pandemia: la ceguera blanca. Saramago nos demuestra que podemos descender a un nivel tan bajo de nuestros instintos para poder sobrevivir, en sus propias palabras termina por desenmascarar una sociedad podrida y desencajada, y sin embargo, en el personaje de la esposa del médico anuncia la responsabilidad de aquellos que ven cuando todos los demás no pueden, al final de cuentas la bondad es también una característica inherente al ser humano.
Hoy tenemos la posibilidad de tomar dos caminos: el primero nos lleva sin lugar a dudas a descender a nuestros instintos más primitivos, ser el hombre el lobo del mismo hombre en palabras de Thomas Hobbes. El segundo nos invita a descubrirnos como miembros de un todo llamado humanidad, a demostrarnos que somos mas que egoísmo, envidia o violencia, y que también somos amor, pasión, tolerancia y que este mundo tal y cómo sentencio Hemingway, es un lugar bello por el que vale la pena luchar.

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