Sin autonomía no habrá desarrollo productivo
Por Carlos Dabdoub Arrien
Del total de las exportaciones no tradicionales de Bolivia, el 46% corresponde a Santa Cruz y del total exportable del país (5 mil millones de dólares), 3 mil corresponden a nuestro departamento (64,9%), Sin embargo, el sector productivo cruceño evidencia al menos tres importantes defectos: es excluyente (el 85% de la producción es generado por un 15% de medianos y grandes productores), tiene baja productividad y, en consecuencia, es poco amigable con la naturaleza (sigue el desmonte para aumentar la frontera cultivada). Por ello, el Plan de Desarrollo Productivo con inclusión económica 2009-2013 del gobierno departamental plantea los siguientes objetivos estratégicos: 1) que los productos cruceños tengan un alto valor agregado; 2) ser más competitivos; 3) disminuir la inseguridad alimentaria; 4) que la producción tenga más participación de pequeños productores, mujeres e indígenas, y 5) hacer un manejo sostenible del desarrollo. El desafío es incluir a 250.000 familias en el área productiva y alcanzar 120 mil nuevos empleos en este tiempo. Las políticas públicas para generar más desarrollo en los pueblos del mundo han generado diversas teorías en el tiempo, prevaleciendo el concepto aristotélico de que lo mejor es “liberar y poner en acción energías y potencialidades” del individuo, del barrio, la región, etc. En nuestro caso, Santa Cruz ha hecho del emprendimiento y la producción su cultura de vida, frente a la mentalidad de otras sociedades que defienden el carácter rentista, dependiente de la prebenda y de políticas públicas del centralismo estatal o de muchas Organizaciones No Gubernamentales (ONG); tanto es así que en la sede de Gobierno debe haber más ONG que empresas, porque al parecer éstas generan más lucro personal. La autonomía, además de permitirnos ejercitar más democracia, tiene que generar políticas departamentales que ofrezcan garantías suficientes para mejorar la producción con mayor justicia, entendiendo que el desarrollo económico no es un fin en sí mismo, sino que debe generar oportunidades y mejorar capacidades. Ello exige el ejercicio de una autonomía plena acompañada de una planificación que no sea rígida, tal como fue en el pasado, e integración de empresas, ciudades y regiones en redes competitivas. De los empresarios –cualquiera sea su potencialidad– necesitamos mayor difusión tecnológica, cualificación de su personal, mayor ‘emprendedorismo’, flexibilidad y transparencia de sus propias organizaciones, y una agresiva responsabilidad social con su comunidad. Si aceptamos que las sociedades del mundo más plurales y cohesionadas son comunidades más innovadoras y creativas, llegaremos a la conclusión de que un buen camino para desenvolver una ‘humanidad’ nueva en Santa Cruz consiste en abrir puentes de encuentro a través del ‘diálogo departamental’, que permita a los cruceños acercarnos y construir entre todos una vida digna. Éste es el momento, no hay otro. ‘No está sano quien vive adaptado a una sociedad enferma’.
* Secretario de Autonomía de la Prefectura cruceña

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