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Serie Terminada: Mira lo que has hecho

Aug 20, 2021
4 min read

Cuando vi el piloto de Mira lo que has hecho me pareció una propuesta interesante y una serie divertida, sin embargo, no me terminó de conquistar del todo. Como era consciente de que con 20 minutos apenas se podía juzgar, decidí continuar con ella y finalmente acabé enganchándome y viendo los 18 capítulos en modo maratón.

Tiene aspectos que me seguían chirriando, como que intenta abarcar demasiados temas para una ficción tan breve, el desarrollo de algunos personajes secundarios o algunos gags un tanto brutos que parecen metidos con calzador; pero en general Mira lo que has hecho es una serie en la que tienes la sensación de que lo que ocurre es real, cotidiano.

Lo mejor, sin duda, es la química entre Berto Romero (Berto) y Eva Ugarte (Sandra), los protagonistas. Ellos son los que te meten en la trama y le dan ese punto de naturalismo. Y es que aunque el punto de arranque es la llegada de una nueva criatura a sus vidas, la historia que nos cuenta la serie es la de los adultos, de cómo cambia su día a día, de cómo tienen que hacer un frente común para adaptarse a esta nueva circunstancia. Y ese aspecto es mucho más interesante que si hubiera recurrido a escenas estereotipadas y casposas tipo matrimoniadas.


Quizá por eso la segunda temporada me dio la sensación de que flojeaba un poco. En esta nueva entrega Berto está rodando una serie basada en su vida (una serie dentro de una serie) y no para mucho por casa. Mientras tanto, Sandra está desbordada y agotada por la crianza de Lucas, de su trabajo y para más inri de un embarazo múltiple. El punto fuerte de la primera temporada (la fuerte relación de los protagonistas) flaquea y Mira lo que has hecho pasa de una comedia con toques dramáticos a una dramedia en la que lo cómico funciona como modo de alivio. El hecho de mover el conflicto poniendo a uno contra otro lleva a que se pierda en cierta forma la magia de los inicios.


La tercera, gracias al salto temporal, recupera ese tono en que Berto y Sandra son un equipo y se apoyan mutuamente. En este caso la diferencia es que cada uno tiene tramas separadas en lugar de hacer frente común ante una nueva situación. Ahora la pareja está consolidada y los niños han crecido, evitando así recrear constantemente los duros primeros años de cólicos, dientes, pesadillas, perretas… Algo que habría sido reiterativo y redundante. Es una temporada más madura en la que se cierra el ciclo de esta pareja que, pese haber tenido sus altibajos, ha encontrado un lugar común, un espacio en el que se quieren, se respetan y se apoyan.


Mira lo que has hecho tiene mucho de comedia romántica, pero no de la tradicional de chico conoce a chica, sino de una más realista en la que nadie es perfecto. Y lo vemos en los tres flashbacks que se reparten en cada una de las temporadas. En ese capítulo en que vemos cómo se conocieron de una forma muy accidentada, en ese otro en que nos cuenta cómo la historia dio un giro y acabaron encontrando cierta conexión y, finalmente, en un tercero en que la nueva relación se volvió a tambalear cuando tuvieron que acudir a planificación familiar tras un condón roto pero descubrieron en el camino que había algo entre ellos.

Al final, aunque el punto de arranque de la serie era la dificultad de amoldarse a la llegada de una nueva criatura a la familia, en realidad el tema infantil ha estado siempre en un segundo plano en la serie con los tiempos muy medidos. En la primera temporada nos hablaba de la inmadurez, de cómo alguien que aún no es capaz de protegerse a sí mismo pasa a tener a otra persona a su cargo 24/7. En la segunda nos metía en un mundo de metaficción bailando entre ficción y realidad a la vez que nos hablaba del equilibrio de responsabilidades en una pareja, de la infidelidad, de la soledad o la rutina. Finalmente, en la tercera se atreve con los límites del humor y critica a los medios de comunicación y el amarillismo.

Uno de los grandes aciertos de Mira lo que has hecho es ir más allá de lo que se suele contar, dar el salto hacia eso con lo que el género no suele atreverse.

bajo una apariencia sencilla y costumbrista, la serie creada por Berto Romero no elude dramas, ni sufrimiento, ni complejidad, ni profundidad.

El final de la serie es un bonito broche, algo edulcorado, que deja al espectador la sensación de que se ha completado un ciclo

Mira lo que has hecho lleva puesto el disfraz de comedia. Sin embargoen realidad bajo esa apariencia cómica se esconde mucho más. detrás de esa risa la historia vira hacia lugares más emotivos, más dramáticos o más comprometidos temáticamente”

una vez se llega a ese final, la sensación es de este era el que tenía que ser, de que el mensaje ha sido transmitido y la historia, contada.

te das cuenta de que la primera cierra con la tercera y que está redonda.

reflejando como ninguna serie española la vida de una pareja moderna y haciéndolo desde esa premisa jamás es ni cursi ni conformista. Cínica con casi todo lo demás, pero con eso no. Ahí, como Catastrophe o Fleabag, Mira lo que has hecho es un prodigio. Su apuesta por sentimientos reconocibles, reales e incluso aspiracionales ni le resta realismo ni la lleva al terreno de la ensoñación bienintencionada. En el fondo quién no querría un amor como el de Berto y Sandra.

 
 
 

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