top of page

Serie Terminada: La unidad

Apr 15, 2025
3 min read

De 24 a Homeland pasando por Bodyguard, se han hecho muchas series con el terrorismo internacional como trasfondo, aunque no en España, país en el que desde 2004 se llevan a cabo el mayor número de operaciones contra este terrorismo. Esto cambió en 2020 con el estreno de La Unidad, una serie sigue el trabajo realizado en la Comisaría General de Información, una rama de la Policía Nacional centrada en combatir el terrorismo yihadista. Para su desarrollo, el equipo de dirección y guion acompañó a los agentes en varias operaciones durante un período de casi tres años.

La ficción de Movistar+ sorprendió por su temática, pero también por su factura técnica. Ya lo decía tras visionar el piloto, que era evidente que no se había escatimado en presupuesto. No faltaba intensidad en la trama y no paraban de pasar cosas en las diferentes localizaciones nacionales (Melilla, Madrid, Galicia o Girona) e internacionales (Toulouse, Perpignan, Tánger o Nigeria) en las que se desarrolla.

La trama arranca con la detención del terrorista más buscado del mundo, lo que convierte a España en ese preciso momento en el principal objetivo de los yihadistas. A partir de ahí, serie se centra en el trabajo sin descanso y a contrarreloj de esta unidad a la que hace referencia el título. Esta queda coordinada por Carla (Nathalie Poza), quien tiene bajo su mando a Marcos (Michel Noher), jefe del Grupo de Investigación, padre de su hija y de quien se está separando o Sergio (Luis Zahera), jefe de la Unidad de Operaciones. Completan el reparto Fele Martínez, Francesc Orellá, Raúl Fernández de Pablo, Carlos Blanco y Pepo Oliva, entre otros


Tras una primera temporada, la serie fue renovada por una segunda. Si en los seis capítulos iniciales la trama se centraba en el grupo, en su forma de trabajar y en la tensión y sacrificio de sus miembros; en esta nueva tanda se opta por un cariz más personal, intentando mostrar las repercusiones que puede tener una profesión como esta. Y es que tras la muerte del hijo de un importante líder conservador musulmán, este decide tomar represalias en las familias de los agentes de la unidad. Los terroristas conocen demasiados detalles sobre sus vidas, por lo que además de poner el foco en la amenaza externa, parece evidente que han de hacerlo también internamente, porque todo apunta a que tienen un topo en el equipo.

Aunque la serie sigue sosteniéndose en las investigaciones, operaciones propias del género y mantiene el nivel visual; creo que pierde parte de su identidad. Mientras que la primera temporada era un thriller policíaco cuyo interés radicaba en reflejar de la manera más realista posible el trabajo antiterrorista de esta unidad y las subtramas personales eran algo muy secundario; en esta segunda parece que se invierten las tornas y es otra serie diferente. No es solo que la mayoría de las tramas personales hagan que decaiga bastante el interés, sino que introducen los ya manidos líos entre compañeros que restan minutos a la escasa duración de la temporada.


Para la tercera La Unidad directamente no es que parezca otra serie, es que se convierte directamente en una especie de spin-off de sí misma. Con tan solo cuatro personajes de su elenco original, La Unidad Kabul se sitúa en la capital afgana justo cuando esta cayó en manos de los talibanes. Algunos miembros del equipo se habían trasladado para intentar desarticular una red armamentística y este cambio de poder les deja solos en un lugar de profunda crispación e inestabilidad política con enemigos a cada paso y poca probabilidad de recibir ayuda externa.


He de decir que para mí la serie ha ido en picado. Si en la segunda temporada técnicamente todo estaba correcto y lo que fallaba era la trama personal con más de un giro previsible; en este caso las persecuciones y efectos quedan algo deslucidos y el guion es simplón y aburrido. No queda nada de aquella serie que nos metía de lleno en el trabajo invisible y peligroso de una unidad de élite de la Policía Nacional, sino que está llena de tópicos y situaciones previsibles. En esta tercera temporada la falta de una historia interesante lastra todo. La serie no cuenta nada nuevo y recurre al clásico en que hay un político o alto mando que es buena persona y actúa por principios y humanidad, en que los policías unos valientes profesionales que se sacrifican por su país, y, por contra, los árabes muy malvados, incapaces y estúpidos (salvo si colaboran con los españoles).

Para mí una decepción. Se tenía que haber quedado en miniserie, pero existe últimamente esa manía de alargar todo lo que parece que funciona sin evaluar previamente si hay más historia que contar.

 
 
 

Comments


bottom of page