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Serie Terminada: El embarcadero

Mar 17, 2021
4 min read

El Embarcadero llegó con el reclamo de ser la nueva serie de Álex Pina y Esther Martínez Lobato, responsables de La casa de papel, y, la verdad, tras ver el primer episodio me quedé con ganas de más, de saber por dónde iba a ir la historia de este triángulo amoroso. No obstante, tras haberla concluido me he quedado con la sensación de haber sido engañada.


La trama arranca cuando Alejandra, arquitecta de éxito y residente en Valencia, se entera tras recibir la trágica e inesperada noticia del fallecimiento de su marido Óscar, de que a pesar de llevar casados 15 años, este tenía una relación con otra mujer en La Albufera. Lo que ya de primeras supone un mazazo para la viuda, se convierte en un terremoto emocional al abrirse ante ella un gran mar de dudas. ¿Qué sabía ella realmente de Óscar? ¿Cómo es posible que fuera totalmente ajena a que éste llevase una vida paralela con Verónica a tan solo 10 kilómetros de su casa y durante 8 años? ¿Se suicidó o fue asesinado?

Con tantas preguntas sin respuesta acude a La Albufera, en busca de esta otra mujer y, bajo una identidad falsa, se acercará a ella para obtener algunas respuestas. Y en esta búsqueda no solo descubrirá cosas de Óscar y su vida con Verónica, sino también sobre ella misma, pues se replanteará toda su existencia. Ella que es una persona muy metódica y que estaba en su mejor momento personal y profesional ya no sabe quién es. Su mundo se ha puesto patas arriba. La primera temporada gira en torno a la aproximación de Alejandra a esta relación paralela y la comparativa con la propia, a los secretos que le escondía Óscar y esta introsprección personal que le lleva a incluso entender porqué su marido tenía esta doble vida. Verónica se convierte en un gran apoyo, en una fuerza que le ayuda a seguir adelante y a plantearse otras perspectivas.

Sin embargo, las tornas se cambian con el arranque de la segunda temporada. Una vez que Alejandra ha revelado a Verónica quién era de verdad, la amante es quien enloquece. Deja sacar su ira y su rabia por haber sido traicionada y engañada, pero también por el luto que había llevado contenido. Ella que era una mujer serena y libre, comienza a preguntarse si la vida que lleva es la que quiere o le viene condicionada por su pasado, o si fue la culpable de que Óscar acabara muerto. Es su momento de romperse, de expresar su dolor, y quien está a su lado en el proceso es Alejandra.


Entiendo la división de las dos temporadas. Una para cada una de las protagonistas, para mostrar las dos realidades (la de Valencia y la de la Albufera), la de los dos Óscar; pero El Embarcadero se pierde en tramas superfluas olvidándose del otro misterio presentado al inicio de la serie: si Óscar se suicidó o fue asesinado. Es lógico que haya secundarios, los hay en cualquier historia, pero en El Embarcadero resultan siendo accesorios y sus tramas no me llegan a aportar gran cosa. No me interesaron lo más mínimo la relación de Katia con su jefe, ni la de la hija de esta con su entrenadora de atletismo, ni las historias de los vecinos de la Albufera. Mucho menos aquello de que la madre de Alejandra escribiera un libro sobre este triángulo amoroso, que parece que para lo único que sirve es para crear un narrador que le rellene los huecos de la historia al espectador. Como si este no fuese lo suficientemente inteligente como para sacar sus propias conclusiones o juicios sobre los comportamientos o acciones de los protagonistas. Tampoco entiendo muy bien la elección de Cecilia Roth para el papel. Obviamente hay gente española con padres de otros orígenes, el problema no está ahí. La cuestión es que si la vas a tener intentando camuflar su acento en cada escena, habría sido preferible la elección de una actriz española. A mí me chirriaba mucho y me sacaba de la historia.

Pero hay otros aspectos que resultan inverosímiles, como ese mafioso que no sabe cómo blanquear, el momento Thelma y Louise de las dos protagonistas, el que Alejandra y Conrado se sigan llamando de usted incluso cuando han tenido sexo hasta en 3 ó 4 ocasiones…

La serie parte de un buen inicio, cuenta con una gran factura técnica en cuanto a fotografía, montaje, cabecera o banda sonora; pero se pierde en tramas que despistan, que se hacen enrevesadas e inverosímiles, las interpretaciones son mejorables en la mayoría de los casos, los personajes son arquetipos llevados al extremo (la mujer encorsetada de ciudad vs la mujer libre que vive cerca de la naturaleza; el chico acomodado que se dedica a las finanzas y se deja llevar por la chica espontánea; el proxeneta mafioso; el guardia civil rarito de pueblo…), abusa de los flashbacks y de la sobreexplicación, y recurre a escenas morbosas de forma gratuita. El Embarcadero se presenta como un thriller emocional en el que va a primar más la exploración de los sentimientos que de la acción, pero en realidad lo que encontramos es que rellena con escenas de sexo (o simplemente desnudos) que, independientemente de estar muy cuidadas y coreografiadas, no aportan mucho al argumento. Alguna como la del arroz te hace levantar la ceja cual Carlos Sobera de lo inverosímil, incómodo, escatológico y problemático que resulta.

La serie pretende ser rupturista planteando temas como el poliamor, las relaciones abiertas, parejas no heteronormativas… pero en realidad acaba transmitiendo el mismo mensaje simplón de siempre: disfruta del momento, déjate llevar, siente, sé feliz, libérate de las cadenas y los corsés… Toda una decepción, pues ha resultado ser una serie totalmente diferente a lo que me esperaba. Le sobran derroteros y podría haber contado fácilmente con 10 episodios concentrando la trama en las dos protagonistas, su viaje emocional y la investigación de la muerte de Óscar.


 
 
 

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