Serie Terminada: Deadwind
Deadwind (Karppi en su título original) es un nordic noir que cuenta con los ingredientes clásicos del género. Así, se desarrolla en un escenario gélido y deprimente, con una atmósfera oscura (a pesar de centrarse en una ciudad), con unos protagonistas de vida complicada y unos crímenes truculentos por resolver.
La trama sigue a Sofia Karppi (de ahí que el nombre original de la serie sea Karppi), una detective de homicidios que se reincorpora a su puesto en el Departamento de Policía de Helsinki tras varios años desplazada a Alemania por el trabajo de su marido. Este ha fallecido apenas hace dos meses en un accidente de tráfico (que aún está por resolver), por lo que abandona el país germano y regresa a Finlandia con Henna, la hija de una relación anterior de su esposo, y Emil, el hijo pequeño de ambos para recuperar una rutina.
Como compañero le asignarán al joven Sakari Nurmi, un detective novato que además no es del departamento de homicidios, sino que acaba de ser transferido de la unidad de delitos financieros. Como suele ocurrir en este tipo de ficciones, los dos protagonistas son polos opuestos, por lo que el choque está asegurado. Mientras que ella es experimentada, él es novato; ella es seria y reservada, él es alegre y muy parlanchín; ella es impulsiva, él más reflexivo. Sin embargo, esa relación áspera y dura del comienzo, va evolucionando a una de confianza y complicidad a medida que avanzan los episodios y se van conociendo mejor. Ahora bien, se van creando los vínculos y van encajando las relaciones personales sin aspavientos ni diálogos explícitos, sino con la cotidianidad. Karppi y Nurmi son los protagonistas porque son los investigadores, pero sus tramas siempre están a un segundo nivel.
Pihle Viitala está muy bien en su papel, dotando de humanidad a una Sofia Karppi que está rota por dentro tras perder a su pareja, pero que ha de volver a una rutina para sacar adelante a la familia, aunque su hijastra adolescente no se lo ponga nada fácil. Encuentra una válvula de escape en el trabajo, un ámbito en el que sabe que se desarrolla bien. Lauri Tilkanen también está a la altura como compañero, complementando el difícil trato que tiene Karppi con todo el mundo.
El primer caso del que se tendrá que ocupar Karppi en su vuelta al trabajo será la investigación del asesinato de Anna Bergdahl, quien aparece enterrada en Tuulivuorenranta, un área en la que una inmobiliaria local pretende construir (a la espera de los permisos del ayuntamiento) una promoción de viviendas sostenibles. Su cadáver aparece enterrado de una forma que enseguida llama la atención a la inspectora, y es que Anna no fue sepultada sin más, sino que está meticulosamente colocada y con unas flores en sus manos.
Lo que inicialmente iba a ser un caso sencillo – oh, sorpresa – resulta mucho más complicado de lo que parecía a medida que se van revelando secretos y aparecen ramificaciones políticas, económicas y personales. La investigación de este caso central se va entretejiendo con las tramas secundarias que implican a los protagonistas, en especial a Karppi. Eso sí, siempre de una manera muy finlandesa: de forma organizada, contenida, sin sobresaltos ni tremendos giros de guion.
Deadwind cuenta con tres temporadas, cada una de ellas centrada en un caso diferente, aunque con evolución de los personajes y sus tramas. En la segunda temporada todo gira en torno a las obras de un túnel que unirá Helsinki con Tallín, un proyecto que suscita muchas críticas de los ambientalistas y que pone en el punto de mira a la alcaldesa Sara Tulisvo por haber recibido sobornos. En el centro de la trama está la corrupción política, pero también el tráfico de drogas.
Esta segunda entrega mantiene el estilo de la inicial, aunque se viene un poco más arriba y arriesga un poco más. Quizá demasiado en el aspecto técnico, ya que hay alguna imagen que requiere de efectos especiales a la que se le ven demasiado las costuras. No obstante, en el aspecto personal está muy bien construida con una dinámica ya consolidada entre los protagonistas.
La tercera temporada sigue la línea de las anteriores combinando un crimen con la exploración de los demonios personales de los protagonistas, especialmente de Karppi, quien no pasa por su mejor momento. En esta última entrega, la detective empezará a tirar de los hilos de la sospechosa muerte de su marido, y es que todo apunta a que no se trató de un accidente.
Deadwind no es una serie tan buena como lo fue Bron/Broen, aunque guarde ciertas similitudes en planteamiento o caracteres de los personajes. Sin embargo, es una serie correctamente ejecutada, con una historia estructurada y dosificada y una atmósfera envolvente gracias a una fotografía oscura, fría y opresiva. Es cierto que, como suele ser habitual en las ficciones nórdicas, su ritmo es reposado, aunque no se hace lento porque siempre están pasando cosas que favorecen que la investigación avance de forma gradual hacia el desenlace. Sin necesidad de romper esquemas, Deadwind cumple a la perfección con el género y el entretenimiento.

.png)




Comments