top of page

Sayyidatuna Maryam

Jan 31, 2019
11 min read
Por: Miguel Angel Aguilar Arreola (TereMike)

María, la madre de Jesús, pese a que pudiera creerse lo contrario, cuenta con una gran importancia en el Islam, honrada por ser la madre del Profeta Isa (Jesús), le da su nombre a una Sura del Corán y en la Sura 66 se le nombra como ejemplo de los que creen. Así, María ha tenido cierta influencia en la religiosidad popular e incluso en el arte del Islam. Su Imagen ha sido representada, honrada y ha sido fuente de inspiración hasta nuestros días. Es Ella un puente de comunicación entre diversas tradiciones y un elemento que aglutina técnicas e iconografías, así como un elemento aglutinador entre Oriente y Occidente.

Historia de María en el Corán

Empecemos por conocer la historia de María que se encuentra el Corán, la cual está construida por una mezcla de elementos salidos de los Evangelios Canónicos, los Evangelios apócrifos, Tradiciones y otras fuentes que aún desconocemos.

El Corán busca enlazar a María en el tronco de los profetas, ella pertenece a la familia de Aarón, de Moisés, de Abraham. En el Corán, la historia de María comienza cuando ella todavía esta en el vientre de su madre. Ana, La madre de María dijo: <<¡Señor! Hago la promesa de ofrecerte lo que hay en mi vientre. Acéptalo de mi. Tú eres Quien oyente y Quien sabe. >>(Corán 3:35). Cuando dio a luz a María ella dijo: << Señor, yo he dado a luz a una hija y no es el varón como la hembra. >> (Corán 3:36). Ella esperaba tener a un varón quien al crecer sería un líder religioso. << Yo la he llamado María: A ella y a su descendencia los refugio en ti del Shaytán lapidado.>> (Corán 3:36).

La sura 3, La familia de Imrán o Joaquín, nos narra la infancia de María y el nacimiento de Juan el Bautista. Es muy notable la Influencia de la tradición y el Protoevangelio de Santiago, iniciando por los nombres de los padres de la Virgen, si bien se omiten pasajes como en beso en la puerta dorada o la esterilidad de Ana, se conserva la promesa de Ana: “Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y permanecerá́ a su servicio todos los días de su vida.” (Protoevangelio de Santiago Capítulo IV)

Según el Corán María es puesta bajo la tutela de Zacarías en el Templo, donde se dedicaba a la oración y era alimentada de manera milagrosa: <<….Cada vez que Zacarías entraba a verla en el santuario, encontraba cerca de ella alimentos. El dijo: ¡Oh María! ¿De donde te vienen esos alimentos? Ella respondió: Me vienen de Dios. Dios da favores a quien desea sin medida.>> (Corán 3:37) Escena casi idéntica a la contada en el Protoevangelio de Santiago, que le da a Zacarías el titulo de “gran sacerdote” y quien toma a Mará bajo el cuidad del templo donde permaneció: “nutriéndose como una paloma, y recibía su alimento de manos de un ángel.” (Protoevangelio de Santiago. Capítulo VIII)

Si bien el Corán quita toda referencia a San José, permanece algún indicio de la tradición de las varas y el juicio de Dios para saber quien sería el tutor de María. <<Esto forma parte de las historias referentes a lo oculto, que Nosotros terevelamos. Tú no estabas con ellos cuando echaban suertes con sus cañas para ver quién de ellos iba a encargarse de María. Tú no estabas con ellos cuando disputaban.>> (Corán 3, 44) El Protoevangelio lo empieza a narrar así: “Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole: Zacarías, Zacarías, sal y reúne a todos los viudos del pueblo, y que éstos vengan cada cual con una vara, y aquel a quien el Señor envíe un prodigio, de aquel será́ María la esposa.” (Protoevangelio de Santiago. Cap. IX)

En el Libro sagrado musulmán tenemos dos versiones del anuncio del Ángel Gabriel a María de que sería la madre de Jesús. La primera en la Sura 3, 45 – 48: << Cuando los ángeles dijeron: “¡María! Alá te anuncia la buena nueva de una Palabra que procede de Él. Su nombre es el Ungido, Jesús, hijo de María, considerado en la vida de acá y en la otra y será de los allegados. Hablará a la gente en la cuna y de adulto, y será de los justos”. Dijo ella:”¡Señor! ¿Cómo puedo tener un hijo, si no me ha tocado mortal?” Dijo: “Así será. Alá crea lo que Él quiere. Cuando decide algo, le dice tan sólo: “¡Sé!” y es. Él le enseñara la Escritura, la Sabiduría, la Torá y el Evangelio”.>>

La segunda, donde es menos especifica en cuanto a la misión del vástago, la tenemos en la Sura 19, 16-21: <<Y recuerda a María en la Escritura, cuando dejó a su familia para retirarse a un lugar de Oriente. Y tendió un velo para ocultarse de ellos. Le enviamos Nuestro Espíritu y éste se le presentó como un mortal acabado. Dijo ella: “Me refugio de ti en el Compasivo. Si es que temes a Alá…” Dijo él: “Yo soy sólo el enviado de tu Señor para regalarte un muchacho puro”. Dijo ella: “¿Cómo puedo tener un muchacho si no me ha tocado mortal, ni soy una ramera?” “Así será”, dijo. “Tu Señor dice: ‘Es cosa fácil para Mí. Para hacer de él signo para la gente y muestra de Nuestra misericordia’. Es cosa decidida”.>>

Versiones que tienen cierto eco con el evangelio de Lucas, sobre todo en el reclamo que hace María al Ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?” (Lc. 1,34 ). Las palabras del Ángel “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.” (Lc. 1,26) y las de Isabel: “Bendita eres entre todas las mujeres”(Lc. 1,44) las pone el Corán en labios de ángeles sin especificar: <<Y cuando los ángeles dijeron: “¡María! Alá te ha escogido y purificado. Te ha escogido entre todas las mujeres del universo.¡María! ¡Ten devoción a tu Señor, prostérnate e inclínate con los que se inclinan!” >> (Corán 3, 42, 43). Es importante recalcar que el Corán no dice nada sobre que María estuviera casada o desposada.

Para la creencia musulmana, María se va sola a un lugar de oriente y le llega el momento del alumbramiento. La escena parece desarrollarse en el desierto y es de las mas conmovedoras del Corán: << Entonces los dolores de parto la empujaron hacia el tronco de la palmera. Dijo: “¡Ojala hubiera muerto antes y se me hubiera olvidado del todo…!”. Entonces, de sus pies, le llamó: “¡No estés triste! Tu Señor ha puesto a tus pies un arroyuelo. ¡Sacude hacia ti el tronco de la palmera y ésta hará caer sobre ti dátiles frescos, maduros!. ¡Come, pues, bebe y alégrate! Y, si ves a algún mortal, di: ‘He hecho voto de silencio al Compasivo. No voy a hablar, pues, hoy con nadie'”>> (Corán 19, 23- 26)

La escena de la natividad musulmana no tiene nada que ver con la del Evangelio, no existen pesebres, ángeles cantores, adoraciones, ni huida a Egipto. María es protagonista del misterio y lo sufre. Sin embargo llama la atención el elemento de los dátiles y del arroyuelo, que nos recuerda la historia contada en el capítulo XX del Pseudo Mateo:

Y ocurrió que, al tercer día de su viaje, María estaba fatigada en el desierto por el ardor del sol […] Entonces el niño Jesús, que descansaba, con la figura serena y puesto sobre las rodillas de su madre, dijo a la palmera: Arbol, inclínate, y alimenta a mi madre con tus frutos. Y a estas palabras la palmera inclinó su copa hasta los pies de María, y arrancaron frutos con que hicieron todos refacción. Y, no bien hubieron comido, el árbol siguió inclinado, esperando para erguirse la orden del que lo había hecho inclinarse. Entonces le dijo Jesús: Yérguete, palmera, recobra tu fuerza, y sé la compañera de los árboles que hay en el paraíso de mi Padre. Descubre con tus raíces el manantial que corre bajo tierra, y haz que brote agua bastante para apagar nuestra sed. Y en seguida el árbol se enderezó, y de entre sus raíces brotaron hilos de un agua muy clara, muy fresca y de una extremada dulzura.

La historia de María en el Corán termina con la presentación de Jesús ante los judíos y cómo este obra el milagro de defender la pureza de su madre aun siendo un recién nacido, explicando lo sucedido y su misión. Esta idea de que Jesús habla en la cuna también aparece en el Evangelio Árabe de la Infancia de Cristo (S.V), e incluso de alguna manera permeó hasta la modernidad, esto se puede comprobar en la narración que hace Sor María de Jesús Ágreda, monja española del S. XVIII, en el capitulo 10 de su “Mística Ciudad de Dios”.

María, perfecciones y límites.

Aunque el Corán declara categóricamente que no hay divinidad sino sólo Dios: <<“¡Ése es Dios, vuestro Señor! No hay más divinidad que Él, Creador de todas las cosas. Adoradle, pues. Él es el Protector de todas las cosas”.>> (Corán 6,102). Sin embargo, A los musulmanes se les exige amar a todos los Profetas. De todos estos elegidos se destaca la figura de Jesús, considerado profeta en el Islam, por ello la figura de su madre, María, ocupa un lugar de honor. El respeto a la madre de Jesús es tan grande en el islam que, en la Sura 4 se les condena a los judíos << …por su incredulidad por haber proferido contra María una enorme calumnia>> (Corán 4, 156).

El libro sagrado musulmán, confiere a María gran importancia y le da títulos que la ponen como modelo de los creyentes: << Alá pone como ejemplo para los creyentes a la mujer de Faraón. Cuando dijo: “¡Señor! ¡Constrúyeme, junto a Ti, una casa en el Jardín y sálvame de Faraón y de sus obras! ¡Sálvame del pueblo impío!” Y a María, hija de Imran, que conservó su virginidad y en la que infundimos de Nuestro Espíritu. Tuvo por auténticas las palabras y Escritura de su Señor y fue de las devotas.>> (Corán 66, 11-12)

El Corán condena toda adoración a Cristo y a María <<Y cuando dijo Alá: “¡Jesús, hijo de María! ¡Eres tú quien ha dicho a los hombres: ‘¡Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de tomar a Alá!’?”. Dijo: “¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas. >> (Corán 5,116) El que se haga énfasis en la adoración a María o su mención cuando se habla de la trinidad, ha puesto a pensar a los investigadores que tal vez llegó a Mahoma y su grupo cercano las confusiones de algunos cristianos respecto al papel mariano y su termino Theotokos (Madre de Dios), donde su figura fue divinizada, tal como Orígenes lo expresa al hablar del apócrifo Evangelio de los Hebreos (In Io 2,6) donde dice que el Espíritu Santo es la Madre de Jesús.

Del mismo modo, María es vista como signo en la sura de los profetas <<Y a la que conservó su virginidad. Infundimos en ella de Nuestro Espíritu e hicimos de ella y de su hijo signo para todo el mundo.>> (Corán 21,91) lo cual provoco que los teólogos sufís Ibn Hazm (siglo XI), Ibn Arabî y Al-Qurtubi (siglo XIII), le reconocían en el rango de los profetas. Si bien fueron excepciones, el mundo islámico le ha concedido nombrarla: Sayyidatuna Maryam, cuya traducción es ” María Nuestra Señora “.

Representaciones graficas de María en el mundo Islámico.

Se tiene como ampliamente aceptada y difundida la idea de que el Islam prohíbe la representación de las figuras animadas o de fauna. Sin embargo, en el Corán no aparece de manera explicita dicha prohibición. Los que llega hasta ahora son percepciones y acuerdos teológicos aceptados por los fieles.

El debate en torno a la figuración causó debates, muertes y edictos que, o bien prohibían las imágenes o, por el contrario, condenaban la iconoclastia. Son por lo tanto varios los episodios en los que musulmanes destruyeron imágenes de antecesores suyos, por miedo al peligro de la idolatría. Un elemento importante a tener en cuenta, destacado por el especialista Finbarr Barry, es la diferencia entre la destrucción de imágenes como protección contra la idolatría y la destrucción como parte de un proceso de conquista e imposición de un imperio o gobierno sobre otro. Por ejemplo el retirar la cruz o las campanas de lugares cristianos, en este caso se atacaba el símbolo de poder que estos objetos representaban.

Vale recordar que la el arte figurativo no fue utilizado en espacios y objetos de culto, pero si en palacios y hogares, no obstante tenemos manuscritos y amuletos que, según regiones y épocas, fueron adornados con la figura de profetas o héroes. La reticencia ó el ímpetu hacia la representación dependía en parte de contingencias filosóficas, así como de los intereses políticos de los califas en particular. Era un tema controversial, sobre todo cuando se trataba de la representación de personajes sagrados o políticos. Por ejemplo, los reportes de William Finch refieren que en la sala de audiencias del Rey Mogol Jahangir, se encontraban imágenes de Jesús y María.

Sobre unas representaciones marianas en el mundo Islámico.

En este tenor, La tradición islámica cuenta cómo el Profeta Mahoma, al entrar en La Meca recién conquistada, lo primero que hizo fue rodear la Kaaba y derribar los ídolos que, se habían erigido alrededor de ella. Al entrar, vio un ícono de la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos, lo tomó en sus manos y es lo único que mandó conservar. Tenemos registro de numerosas imágenes en el mundo musulmanas de María y el Niño, muchas de ellas en manuscritos persas y mogoles, así como curiosas placas de azulejo o cantimploras.

Resaltamos la influencia de la iconografía mariana europea en el arte musulmán,   como se precia en el Fanalma de Sam Fogg, libro de adivinación que tenía como fin recordarle su misión a los gobernantes y ayudarles en su toma de decisiones, donde venían los signos del zodiaco, historias bíblicas, del Corán, tradiciones antiguas y vidas de Héroes, santones o profetas. En este manuscrito persa, María está en el suelo cargando al Niño, en su mano trae una rosa y la circunda una cerca, dando la impresión de que está en un jardín cerrado, a manera de la representación de las Madonna de la Humildad, muy comunes en el renacimiento.

Otra imagen que tiene influencia europea data del S.XVIII, pertenece a la colección Warren y proviene del reino mogol, asentado en la India, territorio que tuvo fuertes contactos con los misioneros europeos desde el SXVI, sobre todo jesuitas, quienes llevaban numerosas imágenes, principalmente grabados que entraron a las cortes y sirvieron de inspiración. Tal fue el caso de la corte del Rey Mogol Akbar donde se construyó una capilla cristiana en la corte que los Jesuitas engalanaron con varias pinturas que impresionaron al Rey y las mandó copiar. Esta influencia jesuita es innegable en esta imagen, donde se representa a la Virgen como la Salus Populi Romani, de quienes los jesuitas se convirtieron en firmes propagadores, con apenas ligeros cambios. Cabe destacar de estas piezas, que si bien su inspiración es europea, que algunas de ellas ya cuentan con perspectiva, escorzo y soluciones estéticas occidentales, no se deja de lado la tradición propia, engalanando las miniaturas con los motivos vegetales, las letras en caligrafía árabe, pero sobre todo, dotando a la Virgen de los rasgos de la región y engalanándola con los adornos típicos del lugar.

La figura de María es un elemento de unión entre musulmanes y cristianos, Ella ha sido importante para la historia del arte universal y para la historia de las religiones. Aun hoy en día sigue provocando acercamientos entre Oriente y Occidente, su figura se ha erguido como emblema de paz para naciones divididas, como Líbano que hizo del día de la anunciación su fiesta nacional, donde los musulmanes también participan, creando obras musicales donde se combinan el Ave María y los llamados a oración. María sigue inspirando ente los musulmanes obras artísticas, como la dedicación de la primera mezquita a su figura en Tartous, Siria ó la película iraní Santa María del director Bahraní.

Diapositiva1
Es importante hacer notar que el nombre de esta Sura lleva el nombre del padre de María, lo cual nos puede dar pistas de que tan importante era ya la devoción a los padres de la Virgen en oriente.
Cyril Glasse, The New Encyclopedia of Islam. Altamira Press. 2ª edición. Singapure, 2009. pag. 296.
Finbarr Barry Flood. Between Cult and Culture: Bamiyan, Islamic Iconoclasm, and the Museum, The Art Bulletin, vol. 84, No 4 (Diciembre 2002), P. 641-659.
Titus Burckhardt. El arte del Islam. Lenguaje y significado. Sophia Perennis. Barcelona, 1999. Pg. 16- 17.
 
 
 

Comments


bottom of page