Respuesta a Qananchiri
Por Lizandro Coca Olmos
No hay nada mejor que tener las cosas claras. Yo tenía dudas de si el odio gubernamental sólo se dirigía a los sectores antidemocráticos y partidarios de la violencia del lado opositor (que son miserablemente pocos), o si se orientaba también a los liberales, que de antidemocráticos y partidarios de la violencia no tenemos nada.
García Linera, el comandante Qananchiri, aquél que no aprecia y nunca apreció la democracia, el mismo que incurrió en actos terroristas en plena era democrática, con sus declaraciones sobre el “Encuentro Internacional Libertad y Democracia”, llevado adelante en Venezuela la semana pasada, me ha confirmado el desprecio que siente hacia los liberales.
Según las declaraciones de nuestro ex EGTK, él “ha visto con curiosidad arqueológica” esa reunión que “intenta agrupar a una generación fracasada y nostálgica de la derecha.
Nostálgica porque en un momento en el que el mundo entero se cae a pedazos toda la ideología y la infraestructura neoliberal, estos señores se aferran a la creencia del libre mercado con un espíritu tan irreflexivo que en verdad provoca un poco de compasión”, que reivindicaríamos “una modernidad autoritaria y dictatorial implementada desde afuera y en base al credo de libre mercado”, y que desde su punto de vista “Es una reunión de nostálgicos, yo no diría tanto de intelectuales, es una reunión de nostálgicos que se aferran aún al dogma del libre mercado”.
Así pues, hay muchas cosas en esta declaración para refutarle al Vicepresidente.Si hay algo que debería verse con curiosidad arqueológica es el colectivismo totalitario socialista. La liberación del individuo de los tótems, los ancianos sacerdotes, y otras cadenas de la irracionalidad, causaron la aparición de la libertad individual, hicieron que el ser humano descubriera que él podía ser constructor de su propia felicidad, siempre y cuando asumiera la responsabilidad que eso conlleva. El socialismo postula todo lo contrario, representa un retroceso respecto de la liberación del individuo, pues postula que el ser humano es incapaz de valerse por si mismo, y que necesita de un Estado dios, con dirigentes que definen lo que es bueno y lo que es malo, y quienes habrán de decidir cuál es el comportamiento que debe asumir cada individuo para alcanzar la meta trazada por ellos. El socialismo es el retorno a un tribalismo moderno. El colectivismo es la verdadera reliquia arqueológica.
Lo de la caída de “toda la ideología y la infraestructura neoliberal”, son cuentos que hemos escuchado durante otras crisis (como la de 1929), y de las que el orden económico espontáneo ha sabido salir airoso, de la misma forma en que lo hará en ésta.¿Será irreflexiva la creencia en el libre mercado?, ¿acaso todos los individuos que han huido y huyen de los países socialistas hacia un país capitalista, no están votando con los pies a favor del libre mercado y contra la izquierda cavernícola?, ¿acaso el muro de Berlín no fue construido para ocultar la vergüenza del comunismo frente a la Alemania libre? ¿Y Corea del Norte no requiere de la ayuda de los países capitalistas para evitar que sus ciudadanos mueran de hambre y para tener combustible, mientras su hermana gemela del sur goza de la prosperidad del libre mercado? ¿Cuál la reflexión que deberíamos extraer de estos ejemplos?, ¿Qué con los millones de muertos por hambre y represión en la ex URSS, en Camboya, en China, etc.? Lo que es, no sólo irreflexivo, sino insensato y necio, es creer en el socialismo.
¿Una modernidad autoritaria y dictatorial?, ¿¡perdón!? Creo recordar que los socialistas son los únicos que tienen que reprimir a sus ciudadanos para que acepten los designios y la miseria a la que los condena el Estado, y creo que también son los únicos que cierran y controlan sus fronteras para evitar que la gente huya despavorida para vivir en un país neoliberal “explotador”, a donde tiene mejores perspectivas de vida.
Si García Linera conociera algo sobre liberalismo, lo fundamental, sabría que el único dogma liberal es la libertad individual. El libre mercado, la libertad de expresión, el pluralismo político, la libertad de prensa, la libre iniciativa, la propiedad privada, el libre comercio, etc. son consecuencias de la existencia de verdadera libertad para los individuos. Si alguno de estos elementos falta, quiere decir que no existe verdadera libertad en la sociedad, puesto que es inevitable que aparezcan cuando sí la hay.
Por último, ya quisiera Qananchiri llegar siquiera a los talones de los intelectuales que se reunieron en Venezuela. Y son las ideas de personajes como él las que provocan compasión, y sus acciones provocan miedo, miedo de que nos conviertan en sirvientes del Estado.

.png)





Comments