top of page

Refundación de Bolivia: Y la gestión, ¿para cuándo?

Jul 13, 2008
3 min read
 Guido Áñez Moscoso

Por Guido Áñez Moscoso

Mientras todos los países serios del mundo están poniendo todas sus energías en pensar cómo hacer frente a la subida de los precios del petróleo, al encarecimiento de los productos alimenticios, a fortalecer su aparato productivo, a planificar su futuro y a fortalecer sus instituciones democráticas, nosotros aquí, pioneros de lo absurdo e irracional, estamos concentrando todo el aparato estatal en un estúpido e inútil referéndum que no va a solucionar absolutamente los problemas que estamos viviendo y que cada día se nos ahondan.La irracionalidad del partido de Gobierno, con la complicidad de las otras fuerzas políticas, nos está llevando a todos a un evento electoral que no resolverá nada, que ahondará las diferencias por la mediocridad y la radicalidad de los discursos oficiales, que nos tensionará aún más como sociedad, porque habrá territorios libres donde no se podrá hacer campaña por la intolerancia y, sobre todo, porque nace de una ley injusta e inequitativa del oficialismo y es aprobada con el hígado por la oposición. Honestamente, me hubiera gustado oír una explicación racional y convincente del rumbo que el país va a tomar después del 10 de agosto, y quiero aventurar algunos escenarios. Si el MAS pierde, Evo se va a dedicar a hacer una campaña internacional diciendo que el imperialismo yanqui, que Usaid, que la embajada estadounidense y que la oligarquía le han ganado, que ha habido fraude y que va a recurrir a los movimientos sociales para que no permitan la vuelta del neoliberalismo. ¿Acaso todavía creen en un Evo democrático? Si gana, como la pregunta es amañada y tiene la respuesta incluida en su discurso de celebración, va a decir que el proceso de cambio continúa, que el pueblo votó para derrotar a la oligarquía y al imperialismo, que se votó para apoyar su texto constitucional y rechazar los estatutos ilegales que se aprobaron en elecciones fraudulentas, y, como consecuencia de ello, centralizar más los recursos de los gobiernos departamentales, ahogar los procesos autonómicos que empiezan en cinco de los nueve departamentos e iniciar una nueva para aprobar su panfleto constitucional. Si se ratifica a los nueve prefectos, la cosa sigue igual: siete de la oposición y sólo dos del MAS, y los más ineficientes. Si algún prefecto de la oposición es revocado, por lo absurdo de la ley, donde la minoría vale más que la mayoría, en la siguiente contienda electoral se vuelve a presentar, estoy seguro de que con una ley igualitaria vuelve a ganar. Y si el Gobierno quiere continuar con el interinato en ese departamento, le va a pasar lo que le sucedió a Iriarte en Chuquisaca, con nombramiento pero sin poder gobernar y todos los proyectos de desarrollo regional postergados. Y la gestión, ¿para cuándo? Hemos bajado nuestras calificaciones en términos de seguridad para las inversiones, el sistema de regulación, que debería ser el encargado de controlar los sectores económicos, está dando tumbos; el cumplimiento de la ley, pero sobre todo de la Constitución, está por los suelos; la situación económica se está degradando cada vez más, a pesar de los precios de las materias primas, y los productos de exportación son cada vez más difíciles de sacar del país por las trabas burocráticas. Pero como somos bastante originarios para nuestro subdesarrollo político, sigan adelante con este Carnaval sin rumbo; los únicos alegres pueden ser algunos medios de comunicación por la facturación que registrarán en esta campaña del sinsentido y sin horizonte. Como dijo Stalin: “Dejen que la burguesía siga fabricando sogas, que con las mismas los ahorcaremos”, y sabemos que en Palacio hay muchos stalinistas.

 
 
 

Comments


bottom of page