Racismo y xenofobia
Por: Eric Cárdenas del Castillo
Hace más de una semana que el gobierno del MAS trajo a nuestra ciudad a cientos de indígenas de algunas provincias paceñas, para reunirlos en el Estadio “Hernando Siles” y entregarles ambulancias, como parte de la campaña proselitista en la que está empeñado el Gobierno hace más de tres años. Los indígenas ingresaron a las calles de la sede de gobierno, dando “mueras” a los “k’aras”, es decir a los que no son indígenas, que según las estadísticas del Instituto de Estadística y de otros organismos, son la mayoría poblacional de Bolivia.
Los “mueras” (que están de moda en este tiempo de populismo izquierdista) que proferían los indígenas o quienes los dirigían, importan una condena a los que son distintos a ellos, es decir una manifestación de racismo, entendido como una corriente de pensamiento (hoy casi superada en el mundo) que sostiene la existencia de razas en las que unas son superiores a otras y en consecuencia tienen derecho a imponerse sobre las otras.
Si aplicamos la “teleología” (estudio de la finalidad de un pensamiento o doctrina) al proyecto político del MAS, llegamos a la conclusión que se trata de un proyecto de poder “indigenista” que no sólo reivindica los derechos de los pueblos precolombinos, que ya fueron reconocidos en la Revolución Nacional de 1952 en una de sus primeras medidas (Reforma Agraria y Voto Universal) y que se plasmaron constitucionalmente en las Constituciones de 1961 y 1967, sino que proponen la hegemonía del poder indígena sobre el resto mayoritario del país. Así el señor García Linera, hoy Vicepresidente de Estado Plurinacional, uno de los teóricos del proyecto de poder indígena y que no es indígena sino un mestizo-blancoide, en uno de sus escritos sostiene: “los sometidos de ayer (los indígenas) deben ser los sometedores de hoy”, es decir que los indígenas tienen que estar por encima de los nuevos sometidos, los “k’aras” y ello está expresado en la mayoría de los artículos de la Constitución Política (ilegal e ilegítima) que fue aprobada en referéndum en enero pasado, en la que existen ciudadanos de primera, por mayores derechos que se les otorga y ciudadanos de segunda, con menos derechos que los primeros.
Otra de las características de este “cambio” que propone el Gobierno, está sustentado en la “xenofobia”, es decir la aversión o rechazo a lo extranjero o lo que se cree como tal. En las campañas millonarias, a través de los medios de comunicación, que lanzó el Gobierno en contra de la dirigencia de Santa Cruz, se hacía mención a los “croatas”, seguramente por el origen del que fue presidente del Comité Cívico de ese departamento hermano. Y en la radio “Chipiriri”, rebautizada al decir de los locutores como “soberanía”, que transmite desde el trópico cochabambino, hace algún tiempo dos mujeres que conducían un programa pedían que los extranjeros dejen el país, refiriéndose a algunos dirigentes cívicos y empresariales cruceños y seguramente de todo el país, con una clara postura xenofóbica y con el argumento de que ellos son únicos originarios, olvidando que también tenían a un ciudadano de origen croata que trabajó en el Ministerio de la Presidencia y que ahora está al servicio del Gobierno municipal de la ciudad de La Paz.
Estas posturas de carácter racista y xenófoba son difundidas por los medios de comunicación que ha instalado el Gobierno para toda el área rural, con recursos donados por el Gobierno venezolano y que están haciendo un grave daño a la “unidad” de nuestra Patria y consecuentemente a la “seguridad nacional”, pues las clases medias-mestizas al sentirse agredidas reaccionan rechazando a los agresores, también con posturas racistas, las que resultan ser un prolegómeno en los enfrentamientos cruentos, pues no olvidemos lo que nos enseña la historia, las divergencias de orden racial y religioso resultan irreconciliables.
La sociedad boliviana se encuentra profundamente dividida y confrontada por la política del gobierno del MAS, ya que en el oriente del país se ha profundizado el “anti-collismo” y en los sectores indígenas y populistas del occidente el “anti-cambismo”, además del “anti k’arismo”, “anti tharismo” y otros “antis” que hacen al planteamiento del cambio masista. El verdadero cambio es para unir, crecer, desarrollarse, no para destruir y enfrentar a hermanos contra hermanos, como deberíamos ser todos los bolivianos, sentirnos hijos de la madre Patria.

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