Qué ver en Olmedo, Valladolid
Ubicada a menos de 50 kilómetros de la capital de la provincia, Valladolid y a unos 147 de Madrid, Olmedo se encuentra en la comarca conocida como Tierra de Pinares, aunque su nombre se lo debe a la buena cantidad de olmos que existía en la zona durante la época de los romanos. Ahora no queda ni uno, pues fueron cayendo como consecuencia de la grafiosis, una enfermedad fúngica que afecta a este tipo de árboles.
A lo largo de su historia Olmedo ha sido un enclave estratégico y tierra de disputas bélicas entre los distintos reinos de la Península en época medieval. Ha sido escenario principal de la Historia en diferentes momentos. Fue conquistada por los árabes y reconquistada en 1085 por el Rey Alfonso VI. Después, en el siglo XV se libraron dos batallas que dieron como vencedoras a las tropas del Juan II y Enrique IV. Estas victorias dejaron una querencia por la localidad en la realeza y nobleza, que se asentaron en la localidad. Gracias a aquel interés hoy se conserva un impresionante catálogo monumental. A Olmedo se la conoce como la villa de los siete sietes, pues en la época medieval tenía siete entradas a la ciudad, siete barrios, siete plazas, siete iglesias, siete conventos, siete casas nobiliarias, siete caños o fuentes y siete pueblos en su alfoz.
Olmedo alberga el Parque Temático del Mudéjar, sueño del pintor y artesano local Félix Arranz Pinto, quien reunió en un espacio de 15.000 metros cuadrados nada menos que 21 réplicas a escala 1:6 y 1:8 de edificios mudéjares de Castilla y de León, todas ellas realizadas con los mismos materiales que las construcciones originales. Se pueden ver desde la fortaleza de Coca al castillo de Mota, pasando por innumerables iglesias.
No es casual que el parque temático se localice precisamente en Olmedo, ya que destaca por la cantidad y calidad de los monumentos de estilo mudéjar que atesora.
En el siglo XI, debido a la organización de la repoblación, se construyó un recinto amurallado en torno al viejo núcleo de la villa. De las siete puertas de acceso que tenían, hoy en día solo se conservan dos: la de San Miguel y la de San Andrés.
La puerta de San Miguel es un arco de ladrillo mudéjar y lleva el nombre de la iglesia que se encuentra a pocos metros.
En este templo gótico-mudéjar del siglo XIII se encuentra la Cripta de la Soterraña, patrona de la villa, quien según la leyenda, se le apareció al rey Alfonso VI antes de iniciar la batalla contra los musulmanes en la reconquista de estas tierras y le dijo que vencería. Cuando así resultó, ordenó construir una ermita en su honor.
También mudéjar es la Iglesia de san Andrés, situada en la plaza homónima. Declarada monumento histórico artístico nacional en 1931, data del siglo XIII.
Frente a ella se halla el Monasterio de Madre de Dios, fundado en el siglo XV. Perteneciente a la orden dominica, en él aún viven monjas de clausura.
En la plaza de Santa María destaca la Iglesia de Santa María del Castillo es un templo construido en varios períodos sobre los restos del antiguo castillo medieval. Cuenta con una portada románica del siglo XII, una mudéjar de finales del siglo XIV y arco gótico tardío del siglo XVI.
En sus soportales se reunían los sexmeros, concejales que tomaban las decisiones sobre las mejoras de la villa.
En su interior destaca el retablo de mediados del siglo XVI atribuido al ensamblador Gaspar de Tordesillas y el relicario de 49 bustos que regaló el rey Felipe II al monasterio convento de la Mejorada.
Justo enfrente se halla el antiguo convento de La Merced del siglo XVIII, un edificio que hoy en día es el Ayuntamiento de Olmedo. Su antigua iglesia se ha convertido en el Centro de Artes Escénicas del municipio.
Otro punto importante de Olmedo es la Plaza Mayor. Porticada y de planta irregular, fue el centro de la vida pública de la villa. En ella se celebraba por privilegio real el mercado todos los viernes. También era donde se leían los pregones o se celebraban los festejos taurinos. En sus soportales se ubicaban comercios de todo tipo.
En un extremo de la plaza se erige la Torre del Reloj, antigua chancillería del siglo XV. Originalmente era el Tribunal de Primera Instancia e incluía una cárcel. En la actualidad sin embargo acoge la sala municipal de exposiciones y la biblioteca.
En el otro extremo se encuentra la Casa de la Villa, un edificio porticado que tuvo que ser reconstruido a finales del XVII.
Cabe destacar en la Plaza de San Julián el Palacio Caballero de Olmedo, un edificio que perteneció a Jerónimo de Alderete y Mercado, un explorador, conquistador y aventurero que llegó a ser gobernador de Chile en el siglo XVI. Ahora es un museo que ofrece una visita a través de Castilla, Olmedo, el Siglo de Oro, el teatro y Lope de Vega.
Félix de Lope de Vega, inmortalizó al Caballero en su tragicomedia de amor y muerte El Caballero de Olmedo, una obra que relata los amores de Doña Inés y Don Alonso. El autor se inspiró en una leyenda popular del siglo XVI basada en las rencillas de dos vecinos que acabaron en asesinato. Como recuerdo de esta obra, hay una escultura del famoso caballero en la misma plaza donde se encuentra el palacio que lleva su nombre.
Además de esta casa señorial, en Olmedo se conservan, entre otras, la Casa de la Villa, la de los Dávila, la de los Ortega, la del Pósito, la de los Montalvo y la de los Trocha.
En la calle de la Cruz se encuentra el Monasterio de la Concepción, un convento fundado en el siglo XVI por la orden franciscana y que fue habitado por monjas concepcionistas de clausura. Ahora ha perdido dicha función y es sede del museo local de Semana Santa.
En su fachada destaca el pórtico con los escudos de los fundadores, el de los Velázquez y el de los Patiños, y tres esculturas en piedra: la virgen con el niño y en centro y dos santos franciscanos a cada uno de sus lados.
Este es el único monasterio que pervive en el antiguo barrio franciscano. De los otros tres monasterios (San Francisco, Santa Isabel de Jesús y Santa Isabel de la Cruz) quedan solamente sus ruinas.
Además de pasear por la villa y descubrir su paseo mudéjar, en las afueras se puede encontrar un espacio de relax y desconexión. Y es que junto al parque temático se encuentra el Antiguo Convento Sancti Spiritus del siglo XII, hoy convertido en Balneario.
Olmedo es también un lugar para disfrutar de su gastronomía, donde el lechazo tiene un puesto predominante. Destacan también los guisos de cerdo y los quesos. Y de postre las cagadillas de gato (rosquillas), magdalenas, mudejaritos (mantecados de almendra), bollos de azúcar y tortón de mosto. Y, por supuesto, para los amantes del vino, la villa cuenta con dos importantes bodegas en su término municipal.
Olmedo es una buena opción para el visitante, ya sea busque desconexión, naturaleza, historia o disfrutar de su gastronomía. Es una visita perfecta para una escapada huyendo de otros lugares más bulliciosos y masificados.

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