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Qué ver en el Cabo da Roca, Portugal

Apr 14, 2023
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Situado en el interior del Parque Natural de Sintra – Cascais a unos 40 kilómetros al oeste de Lisboa, a  unos 18 al este de Sintra y a unos 15 al sur de Cascáis encontramos el Cabo da Roca, el cabo salvaje y accidentado que marca el punto más occidental de la Europa continental. Sus coordenadas geográficas latitud 38º 47´ norte y longitud 9º 30´ oeste son una importante referencia para la navegación marítima. A partir de allí no hay nada más que océano y América. De hecho hasta el siglo XIV este punto era considerado el fin del mundo.

Existe de hecho en la zona un monolito con una cruz con una placa que además de recordar que nos encontramos en el punto más occidental de Europa recoge una cita del poeta más famoso de Portugal, Luis de Camões (1524-1580), quien describió la zona como “Aquí es donde la Tierra acaba, y el Mar comienza”.

Allá por el siglo XVII existió un fuerte que formaba una línea de defensa a lo largo de toda la costa y que fue de vital importancia en la vigilancia de la entrada a Lisboa, pero hoy en día solo quedan sus ruinas y el principal atractivo del Cabo da Roca son sus acantilados. Con una altura de 140 metros sobre el nivel del mar ofrecen una magnífica panorámica del mar, de la Serra de Sintra y de parte de la costa que rodea la zona.

En las proximidades se alza un faro de 1842 con una altura de 150 metros por encima del nivel del mar que permite que su luz se vea a una distancia de casi 50 kilómetros. El primero que se levantó en el lugar en 1772 tenía el honor de ser el primer faro artificial construido en Portugal.

Hay en la zona también una pequeña tienda de recuerdos en el pequeño centro turístico, donde se puede comprar un diploma que certifica haber estado en el punto más occidental de Europa.

Desde el Cabo da Roca parten varias rutas de senderismo y escalada que permiten disfrutar de la belleza de la costa atlántica. Los del norte conducen a la Praia da Ursa (considerada una de las joyas ocultas de la región), la Praia Grande y la Praia da Adraga; los del sur a la Praia de Assentiz y la Praia do Louriçal, dos playas de difícil acceso desde los acantilados.

Las vistas desde el cabo son magníficas, sin embargo no es la mejor experiencia para quien sufra de vértigo. También hay que tener en cuenta de que aunque no se tengan miedo a las alturas es recomendable ir con precaución, ya que son unos acantilados abruptos e inestables donde los vientos son fuertes (por allí entran las borrascas que vienen del Atlántico) y las medidas de protección son bastante rudimentarias. La acción del viento dificulta también la supervivencia de la vegetación, a excepción de las plantas rastreras capaces de sobrevivir en condiciones de alta salinidad.

Dado que está en un lugar aislado, la forma más cómoda de llegar es con el coche. Es verdad que llegan autobuses, pero la frecuencia de paso no es la mejor.

 
 
 

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