Qué ver en Coca
Ubicada en la Campiña Segoviana a 150 kilómetros de Madrid y 60 de Valladolid, Coca es un pequeño municipio de unos 2000 habitantes con una rica historia y un importante legado arqueológico y artístico. Esta antiquísima villa conocida originalmente como Cauca, que se alza en lo alto de un promontorio sobre los ríos Voltoya y Eresma, se extiende sobre un territorio que ocupa casi 100 kilómetros cuadrados aproximadamente en la comarca natural de Tierra de Pinares.
Declarada Conjunto Histórico y Bien de Interés Cultural, Coca fue hace milenios una importante urbe prerromana y romana. Los primeros vestigios de residentes se remontan al siglo II a.C y parece ser que ya para el 500 a.C. se había convertido en una de las ciudades más prósperas del valle del Duero superando incluso asedios de Roma entre los años 151 y 74 a. C.
Con el tiempo pasó a ser un importante asentamiento romano llegando a ser entre los siglos IV y V un municipio de gran magnitud dentro del contexto de Hispania. No en vano, en Cauca nació el último emperador que unificó y gobernó Roma en un solo imperio, Teodosio el Grande.
Durante los siglos siguientes pasaría por diferentes manos. Entre los siglos V y VIII, la época visigoda, la villa perteneció al arzobispo de Toledo, quien la cedió al obispo de Palencia. Después fue conquistada por Almanzor, momento en que pasó a depender de Toledo. Más tarde, en 1086 sería reconquistada por el rey Alfonso VI. No obstante, pese conquistas y reconquistas, Coca alcanzó en la Edad Media su época de gran esplendor. Y es que a partir de su repoblación medieval se convirtió en Cabeza de Comunidad de Villa y Tierra.
En 1808 fue ocupada por Napoleón Bonaparte, quien ocupó el castillo, saqueó el pueblo y dejó la fortaleza en ruinas, como hiciera en tantas otras partes de España.
Y precisamente por el Castillo comenzamos la visita. Sin duda el monumento más representativo de la villa. De estilo gótico-mudéjar, fue construido en el siglo XV por orden del arzobispo de Sevilla don Alonso de Fonseca.
Cuenta con una planta irregular, ya que se aprovecharon las paredes de la muralla defensiva de la villa en sus lados sur y oeste.
Su estructura es la propia de los castillos-palacios y queda dividido en tres zonas defensivas: el potente foso de más de veinte metros de profundidad y dos recintos amurallados con torreones. Además, aprovecha como defensa natural uno de los meandros que traza el rio Voltoya.
A diferencia de lo que viene siendo habitual en la mayoría de los castillos, no se erige sobre un promontorio destacando en una posición elevada, sino que se encuentra situado en un terreno totalmente llano y abierto al extremo occidental del casco urbano.
Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1928 y en la actualidad alberga la sede de la Escuela de Capacitación Forestal.
Lo siguiente a destacar de Coca son sus Murallas medievales, que, en su día, cerraban toda la villa al igual que ya lo hiciera la Cauca Vaccea anterior a la llegada de los romanos.
Hoy tan solo quedan en pie 200 metros de muralla original y un único acceso de todos los que contaba el recinto, la Puerta de la Villa o Puerta de Segovia.
Realizada posiblemente después de construcción de la muralla, cuenta sobre el arco de paso con dos ventanas rectangulares que servían para dar luz a las estancias de la que fue Cárcel del Concejo.
De uno de sus laterales sale una escalera que, aunque no permite avanzar mucho, deja otear la ciudad.
Como curiosidad merece la pena fijarse desde las alturas en la arquitectura popular de la zona, donde destaca el singular sistema de colocación de las tejas. Al contrario de lo habitual en que lo que vemos son las tejas convexas, en este área se colocan en posición cóncava, pues así soportan mejor la nieve, y esta escurre mejor cuando se derrite.
El tercer punto importante a visitar de Coca es su Plaza Mayor, donde se halla el conjunto monumental formado por el edificio porticado de la Casa de la Villa y la Iglesia de Santa María la Mayor.
Esta iglesia parroquial, construida en el siglo XVI, es la única que se conserva en su totalidad de las 9 que había en Coca. Levantada sobre los cimientos de una iglesia románica del siglo XII, de esta conserva la parte inferior de la torre y las paredes de la que fue capilla del obispo de Cádiz.
De nave única, fue concebida como capilla funeraria para la familia de los Fonsecas. Alberga en su interior cuatro sepulcros renacentistas labrados en mármol de Carrara. También destacan el retablo mayor, un Cristo del siglo XIII (posiblemente traído de la extinta iglesia de San Nicolás) y una talla de Santa Ana.
Una de aquellas iglesias desaparecida fue la de San Nicolás. De ella hoy en día sólo queda su torre.
Este campanario mudéjar construido en el siglo XII en mampostería y ladrillo sirvió como atalaya defensiva en su día gracias a su ubicación privilegiada cerca del Valle del Eresma.
Hay un edificio en Coca que no forma parte del patrimonio histórico, sino que es obra de un particular. En el paseo por la villa puede sorprender verlo sobresalir entre las viviendas y sin embargo no encontrar su acceso. En nuestro recorrido acabamos preguntando a unos locales que nos contaron que el vecino había decidido levantar su casa con este original aspecto pero que no se podía visitar.
En las afueras, junto al edificio de Los Cinco Caños, además se pueden visitar los restos de la Domus Romana, lo que, posiblemente, fue la residencia de un magistrado municipal del antigua ciudad romana de Cauca.
Coca es una pequeña villa que se recorre en un breve paseo pero que tiene mucho que ofrecer al visitante. Este momento de la historia no nos está dejando viajar mucho, sin embargo, siempre podemos aprovechar para pequeñas escapadas que nos descubren rincones de nuestra geografía más cercana.

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