QUE SUCEDE CON PERU?

Por Manfredo Kempff Suárez
La verdad es que no sabemos qué diablos sucede en nuestras relaciones con Perú y no llegamos a entender si, dentro de lo supuesto, existe algo desconocido por los bolivianos para que el presidente Evo Morales provoque constantemente al jefe de Estado peruano. Hay que tomar en cuenta, además, que no se trata de críticas sobre la relación bilateral, sino, aparentemente, por el hecho de que el gobierno del Perú empuja vigorosamente la suscripción de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea (UE), luego de haberlo suscrito con Estados Unidos. Eso es lo que suponemos.
Sabemos – porque el presidente Morales lo ha dicho reiteradas veces – que Bolivia no quiere saber nada de tratados de libre comercio con Estados Unidos ni con nadie, salvo, por supuesto, su asociación con Cuba, Venezuela y Nicaragua, a través del nonato ALBA, que es una cuestión política, de afinidades de otro orden, sin beneficios comerciales para Bolivia. Pues bien: Perú no está en esa línea, ni Colombia tampoco, y por eso no vamos a tratar de torcerles el brazo a los dos países.

Es francamente gracioso – si no fuera tan perjudicial y poco serio – que Bolivia pretenda dictar normas de comportamiento a Perú y que a través de S.E., que no tiene el mínimo apoyo de su Cancillería, exprese que “no es posible que algunos presidentes de la región andina prioricen la privatización de los servicios básicos, de sus recursos naturales…” ¡Ah caramba! Así que los peruanos – y los colombianos seguramente – deberán dedicarse a nacionalizar empresas, espantar capitales, y quedarse como Bolivia, errante en el desierto, en medio de la hambruna, endeudada hasta la coronilla, proclamando, eso sí, una cuestionable dignidad.
Si S.E. quiere liquidar a Bolivia, como lo está haciendo con gran eficiencia, que no pretenda ser modelo a seguir por otras naciones. ¡Eso es el colmo! Y menos que pretenda imponer, a estas alturas, sus ideas arcaicas de un socialismo destruido, oleado, y sepultado. S.E. tiene que aplacar su fobia contra los “neoliberales” porque hasta Cuba está camino de abandonar la majadería zurda, que le ha costado cincuenta años de soledad, parodiando de García Márquez.
Alude S.E. al presidente Alan García de pretender destruir la unidad de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) al negociar su TLC con la UE, pero parece ignorar que el primero en abandonar la CAN fue su amigo Chávez, simplemente porque el organismo no le servía para nada. Además, Choquehuanca tiene el deber de informar a S. E. que la CAN está con una metástasis terminal. Pero, naturalmente, Choquehuanca repite lo que dice en inmaduro canciller venezolano Maduro y no le pierde pisada en las reuniones internacionales.
Pese a las palizas que S.E. ha recibido en los referendos de Santa Cruz, Beni y Pando – y el que recibirá en Tarija – ahora resulta que quiere imponer un referéndum en la CAN para aprobar las política regionales. “Que sea el pueblo el que vote”, ha dicho con una candidez que provocan risotadas. Seguramente que el Presidente quiere que se aplique la “diplomacia de los pueblos” en las cuatro naciones de la CAN y armar un despelote descomunal con un referéndum insólito entre partes que no piensan igual. Todo esto no se ha tomado en serio en Perú ni en Colombia, que sepamos.
Es entonces, por impotencia, cuando S.E. se enfurece y lanza pullas groseras y descomedidas contra el presidente peruano, que son inconcebibles. Porque es un comportamiento de cholo ése de referirse a un colega tratando de bromear con que si ha engordado o no en los últimos años y si se ha vuelto más pro imperialista. Es la típica actitud de un chico malcriado y confianzudo. Alan García podría contestarle que lo ha encontrado más cachetón desde la última vez que lo vio, pero, naturalmente, si lo piensa, no lo va a decir, porque es un estadista y no un camorrero. Además, si S.E. está más cachetón o más cabezón no es una cuestión de Estado que interese a nadie.

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