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Psicología social

Apr 2, 2019
8 min read

La razón de ser de la psicología social es bastante evidente; sea como sea una persona, es bastante claro que su forma de pensar, su forma de sentir y su forma de ser se verá afectada por sus relaciones con los demás. Ahora bien, resulta a menudo asombroso ver hasta qué punto.

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Durante las últimas décadas los psicólogos sociales han construido muchas teorías y elaborado experimentos para determinar en que modo nos influimos unos a otros, llegando a conclusiones a veces sorprendentes. Vamos a ver algunas de estas aportaciones. Empezaremos definiendo algunos conceptos.

Grupos.

Un grupo es un conjunto de personas con el que se tiene una interacción mutua. Lo propio de un grupo es que sus componentes se tienen en cuenta mutuamente y actuan de algun modo en común. Un grupo es por ejemplo una clase, una familia o un conjunto de personas reunidas para empujar un coche.

Un grupo no es la gente con la que nos cruzamos en la calle, o la gente que comparte un autobús. Si ocurre algo que hace que esta gente tome conciencia de los demás y actuen juntos, entonces es un grupo.





Roles.

En teatro, un rol es un papel. Y ciertamente la sociedad es como un teatro, en el que cada uno desempeñamos determinado papel. El rol es el conjunto de comportamientos esperados de una persona en una situación social concreta.

Una persona puede desempeñar varios roles diferentes. Por ejemplo, puede ser hijo, padre, hermano, amigo, profesor universitario y miembro de una peña de carnaval, y cada uno de esos roles le exige diferentes cosas, a veces en conflicto.


La fuerza que puede tener el desempeño de un rol en nosotros es algo que estudió P. Zimbardo en un famoso experimento en el que replicaba una cárcel en la universidad de Stanford. Al azar se decidió que algunos estudiantes fueran reclusos, y otros carceleros. Los investigadores les dieron pautas de como debían comportarse.

El resultado fue inesperado. Los participantes se metieron de tal modo en su papel que los experimentadores tuvieron que cancelar el experimento el sexto dia, en lugar de las dos semanas que tenian previstas. Los investigadores se asombraron de la relativa facilidad con la que personas normales se comportaban como sadicos carceleros o dóciles presos, muy diferentes del carácter que habian mostrado antes del experimento. Este estudio nos enseña lo rapidamente que las personas asumen los roles.






Conformidad.

Observa este experimento.


Es el experimento de Asch. Este experimento, replicado de diferentes maneras muchas veces, muestra como la gente tiende a adoptar el punto de vista de su grupo de referencia.  La influencia de un grupo puede ser sutil, y a veces hasta inconsciente.



La conformidad es el resultado de la enorme sociabilidad de los humanos como especie. Dado que vivimos con otras personas, tendemos instantáneamente a adoptar sus patrones de conducta, sea al conducir, al hacer una cola o al guardar silencio en un sitio. La conformidad es, por tanto, positiva la mayoría de las veces, puesto que nos permite prever que todo el mundo  se comportará como todo el mundo. Pero en ocasiones la conformidad puede ser causa de terribles errores, pues los individuos pueden sentirse llamados a ignorar errores graves cuando todo el grupo los da por buenos. La gente puede lanzarse en manadas a cometer un error, sea un pánico o una burbuja inmobiliaria, bajo la idea de que lo que hay que hacer es lo que hacen todos.


Consenso y Burbujas.

La sociabilidad de los seres humanos les puede llevar a conformarse (adaptarse irreflexivamente al grupo) pero en otras ocasiones esta adecuación al grupo puede venir tras un proceso de reflexión en el que se expongan argumentos diferentes y se alcance un consenso.

El pensamiento grupal, por descontado, no es siempre erróneo. A veces varias cabezas piensan mejor que una. En ocasiones es meramente un resultado de promediar opiniones extremas, como mostró el matemático Galton.

Un problema asociado al pensamiento grupal es la creación de burbujas. La gente suele agruparse por criterios de afinidad (moral, política, estética…) de modo que muchas veces no tenemos una idea muy cabal de como es el pensamiento de la gente en realidad. Esto es un problema grave en las redes sociales, donde, por obra y gracia de los algoritmos de filtrado, las informaciones que nos llegan son las mas adecuadas a los temas y los puntos de vista que he frecuentado anteriormente. Esto produce ignorancia, en el mejor de los casos, y en el peor,  peligrosas pautas de pensamiento grupal fuertemente radicalizado.

Obediencia.

El experimento clásico sobre la obediencia a la autoridad es el conocido experimento de Milgram. Aquí está la reconstrucción que hizo Derren Brown.


Y una diferente versión, en el formato de un concurso de televisión.



Escribe una reflexión acerca de lo que sucede en este último experimento. Puedes tratar de responder a preguntas como las siguientes. 

MOTIVACIÓN. ¿Cuál es la razón por la que la gente toma este tipo de decisiones sobre lo que va a pasar? ¿Qué piensas de ello? 

MANIPULACIÓN. ¿Te parece que Derren Brown manipula de algún modo las decisiones que toman?¿Cómo lo hace? ¿Qué te parece? 

GRUPO ¿Es importante en este experimento que la gente tome las decisiones en grupo? ¿Crees que si el experimento fuese individual tomarían decisiones diferentes? ¿Qué piensas de eso? 

ANONIMATO. ¿Es importante que lleven una careta? ¿Por qué? 

OBEDIENCIA. ¿Por qué hace la gente lo que le propone Brown? ¿Crees que habría un momento en el que dejarían de hacerlo? ¿Cuándo? 

CONCLUSIONES ¿Qué te parece que quiere mostrar Derren Brown? ¿Qué piensas de eso? ¿Te parece convincente? ¿Se te ocurre algún argumento contra eso? 

Y, probablemente la cuestión mas importante: ¿Te parece que esto muestra de algún modo algún tipo de dinámica de CONTROL REMOTO que se de realmente en nuestra vida social? ¿Cuál? ¿Por qué? ¿De qué modo funciona esta dinámica? ¿Cómo se podría desactivar? 


Altruismo.

Las noticias a veces ofrecen historias de altruismo; gente que por ejemplo devuelve dinero a desconocidos,

o gente que se juega la vida para salvar a otra gente.


En ocasiones encontramos noticias muy diferentes, en los que la gente parece reticente a ayudar a los demás. Un caso clásico es el de Kitty Genovese, que murió en Nueva York a manos de un atacante. El New York Times escribió un reportaje del tema reportando que 38 personas fueron testigos, sin que ninguna de ellas hiciese nada.

Muchos años después, por cierto se evaluó que tal vez fue una exageración periodistica.

¿Por qué se dan casos tan extremos? Esta claro que los seres humanos somos a la vez egoístas y altruistas, y hay buenas razones para eso. Por un lado tenemos que mantener nuestra propia supervivencia, pero por el otro somos altamente sociales y dependemos de los demás para sobrevivir, de modo que también me importa lo que les pase a ellos. De alguna manera mi interés moral se va extendiendo de mi mismo a mis descendientes y familiares cercanos, mi grupo de referencia, los compatriotas, los extraños….

¿Cuales son los factores por los que ayudamos o dejamos de hacerlo a otras personas?

En primer lugar, hay que reconocer que existe una emergencia. Si pasa algo evidentemente serio, como que un niño se acerque a un precipicio, la mayoría de la gente actuará como por instinto. Sin embargo si ocurre algo ambiguo la gente puede mirarse una a otra sin saber que hacer, y tal vez esperen demasiado tiempo antes de que alguien reconozca que pasa algo grave.

El segundo factor es el número de personas en la escena. Paradojicamente, cuantas mas personas hayan presentes menos probabilidades hay de ser ayudado. La responsabilidad individual se diluye y la gente piensa; “que lo haga otro”.

El tercer factor es la victima. La gente tiene mas tendencia a ayudar a niños que a hombres, evidentemente. También es reticente ayudar a personas que sangran, o que, por cualquier razón, resulten desagradables. Ayudamos mas  a las personas atractivas. Hay una tremenda disparidad es esto, lo que plantea cuestiones interesantes desde el punto de vista moral.



Hay un experimento moral en el que se determina a lo largo de diferentes culturas que personas estamos mas predispuestos a salvar. El resultado es algo como esto.

Figura 2

El cuarto factor son las presiones que puedan afectar a los transeuntes. La gente apenas se detendrá si tiene prisa, por ejemplo, o si está preocupada por algo externo.

Un factor agregado puede ser la clase social de la gente. Fíjate en los siguientes experimentos.

Ambos experimentos presentan resultados contraintuivos. Uno podría esperar que la gente con mas recursos esté mas dispuesta a ayudar a sus semejantes, pues al fin y al cabo no les supone un gran coste. Curiosamente, a menudo es al revés.

Prejuicios.

Una de las características de la psicología humana es nuestra tendencia a categorizar. Establecemos primero grupos de cosas. Establecemos, seguidamente, propiedades de esos grupos.

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Categorizar es una de esas cosas que estamos continuamente haciendo. Es una propiedad de la especie humana tremendamente adaptativa. Está claro que para sobrevivir era necesario darse cuenta de cosas como “los leones son peligrosos” o “las cosas azules no son buenas para comer”.

La capacidad humana de categorizar es una habilidad cognitiva superior. Podeis ponerla a prueba en este interesantisimo juego.  (También hay una página aquí). Pero la división categórica del mundo es bastante artificiosa. Hay un cuento de Borges donde se expone esta artificialidad, mencionando una imaginaria enciclopedia china donde los animales se dividen en

(a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (1) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas

¿Qué te resulta extraño de esta clasificación?

En cierto sentido, los prejuicios son categorías, y como tales, tienen su función. Antes de experimentar, ya tenemos el prejuicio de que los leones son peligrosos, y que lo azul no se come. En buena medida, hay que reconocer que nuestros prejuicios suelen ser acertados. Dado un grupo de atletas, es acertado observar que los mas altos serán jugadores de baloncesto y los mas bajos futbolistas, igual que es acertado pensar que los adultos les gustará mas la verdura que a los niños, o que los amantes del jazz serán mas bien universitarios que gente con pocos estudios.

Pero nuestros prejuicios tienen dos limitaciones importantes. En primer lugar, son aceptables para los grupos, no para los individuos. Puedo, por ejemplo, acertar diciendo que el grupo de velocistas negros es mas rápido que el blanco. Pero puedo estar en un error diciendo que tal velocista negro es mas rápido que un blanco concreto. Dado que por una cuestión de justicia elemental queremos juzgar a la gente por si misma, el prejuicio no nos da la última palabra en ninguna ocasión. (Si queremos saber quien corre mas, tendremos que ponerlos a echar una carrera)

Estos videos, aunque indudablemente tramposos, son bastante explícitos en el mensaje de que no podemos dejar que nuestros prejuicios sean la última palabra.




Otra cuestión que los psicólogos han observado es que, pese a que nuestros prejuicios suelen ser acertados, estos son muy sensibles a nuestro pensamiento grupal, nuestro sentido de la pertenencia o nuestros conflictos. Dicho de modo simple, nuestra capacidad para juzgar a los grupos cae en picado cuando se trata de grupos con los que competimos. Tenemos prejuicios completamente equivocados hacia grupos con los que rivalizamos por el empleo, por ejemplo. Nuestros prejuicios están fuertemente mediatizados por nuestro interés. 

Uno de los carteles de la campaña contra el racismo en internet de Stopexclusion y otros organismos públicos, diseñada por los alumnos de Collège et Ecole de Commerce Aimée-Stitelmann y el grafista Julien de Preux.




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