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Preparativos para un viaje a Roma

Jan 13, 2025
4 min read

Comenzó 2024 y no teníamos planes de viaje. La pandemia y la compra de la casa nos había cortado el ritmo y seguíamos descolocados en cuanto a por dónde continuar. ¿Deberíamos plantearnos un crucero? ¿Reservar algo por tierras más lejanas como Latinoamérica o Asia? ¿Quizá Oceanía? ¿Alguna escapada a una ciudad europea? Finalmente, a mediados de marzo, tras darle algunas vueltas al asunto, decidimos que era buen momento para ir a Roma, un destino que siempre habíamos ido posponiendo por la complejidad de encontrar unas fechas de mucha concurrencia como verano o religiosas (ya de por sí la capital italiana, como París, Madrid, Londres, o Berlín, es una ciudad en la que siempre hay turismo) y porque éramos conscientes de que no nos valdría con una escapada de fin de semana y no siempre es fácil cuadrar las vacaciones en los trabajos para rascar una semana fuera de temporada.

Tras un análisis de fechas, horarios y compañías aéreas, seleccionamos un período de seis días a mediados de mayo y pedimos los días. Y sin mucha demora, compramos los billetes de avión. Volaríamos con Iberia, ya que había una promoción con avios con la que prácticamente se nos quedaba el precio como con una low cost.

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En cuanto tuvimos cerrados los vuelos, nos centramos en buscar alojamiento. No lo demoramos mucho, pues estábamos a dos meses vista y no queríamos que se nos encareciera más aún de lo que ya de por sí es en la ciudad. Siguiendo la recomendación de amigos que habían estado recientemente, delimitamos la búsqueda a los barrios de Monteverde, Trastévere y a las proximidades de Roma Tiburtina. Consideramos tanto hoteles como apartamentos, sin embargo, los primeros eran viejos y no precisamente baratos. Así pues, finalmente acabamos reservando en Angelina Apartment, en la zona de Monteverde, un barrio que, aunque no está muy cerca de los principales puntos de interés, era tranquilo y tenía muy buena comunicación con el centro gracias a la próxima estación de tren de Quattro Venti, varios tranvías y autobuses.

Tras comprar los billetes de avión y reservar el alojamiento nuestra siguiente prioridad era reservar las visitas a la la Basílica de San Pedro, a los Museos Vaticanos y al Coliseo, Foro y Palatino. Para San Pedro y los Museos Vaticanos nos aconsejaron que pensáramos bien qué queríamos priorizar. Y es que cuanto más pronto sea la reserva, mejor, puesto que habría menos gente. Pero dado ambas visitas son extensas, la segunda ya estaría más masificada. Tras estudiar las opciones de excursión y descartar las combinadas por sus horarios, acabamos reservando en Civitatis la visita a la Basílica con subida a la cúpula a primerísima hora, y directamente en la web del Vaticano la de los Museos Vaticanos para media mañana.

También en Civitatis reservamos para otro día la visita de tres horas por Coliseo, Foro y Palatino. Aunque normalmente no solemos contratar excursiones, en este caso, nos pareció interesante hacer la visita guiada y así aprender detalles que, seguramente de otra manera, habríamos pasado por alto.

En el mes de abril, tomando en cuenta los horarios de los vuelos, así como los días que teníamos visitas reservadas, nuestro objetivo fue marcar en un mapa todo lo que queríamos ver de cara a configurar las rutas para nuestra estancia. Como siempre, partimos de una planificación de máximos que, sobre la marcha, vamos modificando. Contábamos con que no nos diera tiempo a ver todo, pues Roma tiene mucha tela que cortar.

Para aprovechar bien el tiempo, estudiamos las diferentes opciones de transporte por si fuera conveniente comprar algún billete con anterioridad. Sin embargo, llegamos a la conclusión de que era mejor hacerlo directamente al llegar. Por ejemplo, el tren desde el aeropuerto a la ciudad habría que haberlo reservado con una hora concreta, por lo que si nos hubiéramos retrasado, tendríamos que haber comprado uno nuevo. Por lo demás, en cuanto a los buses, tranvías, metro o tren descubrimos que teníamos varios pases que nos podrían servir:

  • BIT (Biglietto integato a tempo): Se trata de un billete sencillo válido durante 100 minutos desde la validación. Para los autobuses o tranvías se puede hacer trasbordo siempre que no se supere el tiempo; en el metro también, siempre que no se salga por los tornos. Su precio es de 1,5€.

  • MULTIBIT de 10 viajes. Funciona como el anterior, por tiempo, pero es multiviaje para un mismo viajero.Cuesta 15€.

  • Abonos de 24 (7€), 48 (12,5€) y 72 horas (18€). Entran en vigor en el mismo momento en que se validan.

  • CIS(Carta Integrata Settimanale). Es el abono mensual. Sin embargo, a diferencia de los abonos por horas, el semanal se cuenta por días naturales caducando a las 00h del séptimo día. Cuesta 24€.

Dado que que Roma es una ciudad para recorrer a pie, contábamos con que solo íbamos a coger transporte público para ir y volver del apartamento. Así pues gastaríamos un par de viajes al día, igual tres si decidíamos acortar entre dos puntos o volver a medio día al alojamiento. En cualquier caso, descartamos el semanal y los de 24/48/72 horas porque no nos salían claramente a cuenta. Entre los dos restantes, nos daba igual, porque el Multibit no suponía ahorro con respecto al BIT. Por tanto, tendríamos que buscar un estanco o kiosco una vez llegáramos a la ciudad, nada más que hacer por el momento, salvo contar los días que nos faltaban para preparar la maleta, la cámara de fotos y tomar un avión.

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