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Preludio y travesía

Jan 2, 2020
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Hacía mucho tiempo que no sentía aquella ligereza del corazón derramado en el viento.

Acaso fue el alquitrán que se acumula en los sueños, cuando todo se estanca en el comfort de una muerte lenta.

Ya extrañaba yo adentrarme en el misterio, extraviarme en la soledad del camino y el tiempo-carretera donde uno termina siempre por encontrarse a sí mismo.

Cada vez que me voy regreso a mi centro, al punto de partida donde germinaron todas las flores.

Toma la mochila, empaca apenas lo necesario, la sed de vivir, que la vida es apenas un suspiro palpitando en el frío de la montaña, un remolino de querencias cabalgando el aire, la hoguera donde van a morir las azucenas.

Mi lengua de labios morados respira en el pastizal de los sueños forajidos.

Mis pies sedientos buscan emular la eternidad en un inmenso laberinto de tierra.

La luna me miró a los ojos y en su blanca tez de arena yo vi todos los colores del amanecer. ::.

 
 
 

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