¿POR QUÉ AUDIENCIAS Y CRÍTICOS NO CONCUERDAN EN JOKER?
Fue 2009 cuando conocí Rotten tomatoes, me llamó la atención que además de proveer información técnica ofrecía una selección de opiniones que a menudo determinaban si haría el esfuerzo de sentarme en la sala o mejor la teclearía en Yandex meses después. Pero desde entonces pareciera que mi goce de la película y la opinión de los críticos estaban encontrados ¿Cambie yo o cambiaron ellos? Joker es una película con sabor a otra época del cine. Mientras que las aventuras de Nolan en The Dark Knight presentan un panorama oscuro y moderno, como un celular negro sin marcas. Joker es una conversación en una cabina telefónica golpeada y con el auricular roto. El sabor de obras magníficas de los 70’s como Taxi Driver está presente en cada cuadro, en la excelente cinematografía y en los momentos humanos de perfecta locura. Sin embargo, hubo críticos que la vieron como la glorificación moderna del hombre blanco y de los “mass shootings”, una enfermedad exclusivamente americana y, en particular, de la clase media blanca republicana.
En mi opinión no es tal, para empezar porque el Joker no tiene motivación política y el guión lejos de glorificar su situación parece hacer una crítica al desalmado sistema de salud americano y al trato social que les damos a los enfermos mentales. Entonces me plantee si mi medidor no estaría fallando. Revisé mi lista de Netflix y vi qué más me ha gustado y comparé sus reviews en Rotten Tomatoes. De inmediato resaltó el caso del especial de comedia de Dave Chappelle (el ser humano más divertido del planeta según varias personas) Sticks and Stones. En la hora y media de su duración se tocan temas controversiales, ofensivos incluso. ¿Y no es ése el punto de la comedia?

Las mejores bromas, las que te dan calambres en el ombligo son las que dicen una verdad incómoda. Desde señalar la flatulencia de tu perro, hasta criticar de manera precisa a tu mejor amigo. Así que en el terreno de la comedia esperaría un poco de apertura por parte de los críticos. El caso fue el opuesto, las bromas de Chapelle fueron tomadas como citas textuales en las reseñas profesionales que revisé y la última vez que chequé, sigue siendo 0% favorable. Contrastemos eso con una calificación del 99% favorable por parte de las audiencias, que al parecer no tuvieron ningún problema en discernir entre declaraciones de un mitin político y un show de entretenimiento.
No me quiero imaginar que hubieran dicho si Chappelle en cuestión fuera blanco, es como un espejo torcido donde la raza parece ser un determinante en la validez de la opinión de alguien o su mérito artístico. ¿Los especiales bien recibidos? Amy Schumer por ejemplo en un especial que tuve que quitar antes de los 15 minutos. Podemos contrastar Joker con la serie de Catwoman por ejemplo, que debido en gran parte a su protagonista lesbiana cuenta con un 90% de recepción favorable por parte de los críticos… y 30% por parte de la audiencia.
Ruby Rose, declaró, antes de que cualquiera la hubiera visto que “si no te gusta probablemente seas un viejo hombre blanco”. La situación me parece deplorable, es la sustitución del ojo crítico por un lente ideológico que opone no solamente obras específicas, sino temas y caracterizaciones mucho antes de que estas sean vistas.

En el caso de Joker el rendez vous fue tal que oficiales de policía se destinaron a diferentes salas de cine sin ninguna indicación de que la violencia fuera a desatarse aparte de las columnas de opinión. Desde luego ningún percance se ha registrado hasta ahora, a menos que cuentes a un sujeto en central park que rió de más en las partes de los asesinatos. Grosero sin duda, pero creo que lanzarle palomitas hubiera sido una mejor solución a soltarle el SWAT encima.
Pareciera que Rotten ya no es una referencia de expertos, sino un cónclave que decide si la audiencia está moralmente capacitada para tener la experiencia de ver una película. Y por mi parte pienso ignorarla de aquí en adelante, en pos de críticos en línea que aunque igualmente cargados de prejuicios, por lo menos son abiertos sobre sus preferencias.
Chris Stuckman, por ejemplo, es un director de cine que radica en los ángeles y que a menudo da explicaciones sinceras sobre la naturaleza hilarante de un film. Hace poco recomendó la última joya de la decadente carrera de John Travolta “The Fanatic” Es una película muy divertida… de manera no intencional. Curiosamente su protagonista al igual que Joker, sufre de una enfermedad mental no especificada. La diferencia siendo que Joaquin Phoenix da una actuación conmovedora y cruda, mientras que Travolta se pone cornamenta de alce y finge un estúpido acento británico. Muy recomendada si les gustan las tan malas que son buenas.
Stuckman le dio una reseña de 10 a Joker, y aunque rara vez se mete en chismes, tuvo que mencionar la polémica construida que rodeo al proyecto. Para mi el arte toma lugar en una esfera traslúcida junto a la política, pueden verse e incluso interactuar, pero siguen siendo universos separados y más vale que los mantengamos así, porque el buen arte dura más que las disputas sobre la política migratoria. Recuerdo las pinturas hechas durante la era comunista en Rusia, líderes rojos retratados, sus nombres sólo recordados por historiadores con boca de cenicero, y las piezas aún son magníficas.

Esperemos que en un Hollywood igualmente politizado las obras mantengan el impacto humano y la individualidad, que el valor del trabajo sea más grande que el contexto en el que se desarrollan y, que los críticos sepan verlo. De no ser así, YouTube será mi recomendación amistosa de ahora en adelante.

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