Por el culto a la verdad

Por Alberto Zuazo Nathes
La agresión a la verdad es una de las características más constantes del gobierno de Evo Morales. Las personas o administraciones estatales que inciden en la mentira pierden el respeto que se merecen. Y eso es lo que está ocurriendo en la actualidad con el Presidente y sus colaboradores.
En el libro ´1984´, del escritor George Orwell, que es la historia de un imaginario país de pesadilla, se refiere que en éste ´hay un Ministerio de la Mentira, dedicado a cambiar la historia de forma permanente…´.
Este Ministerio implícitamente funcionó con el discurso de Morales, el 6 de agosto. Atribuyó a su gobierno el crecimiento de las exportaciones, cuando en realidad las ha frenado, al prohibir, durante meses, las exportaciones del aceite comestible y de otros productos derivados de la soya, que ahora están sometidos a cupos; impidió, igualmente, las ventas al exterior de carne de res, de pollo y de cereales; redujo a cero los aranceles para la importación de varios productos, con lo que desalentó la producción de los mismos en el país. ¿En esto y en los engañosos subsidios consiste la lucha contra la inflación? No, de lo que se trata es de golpear al empresariado nacional.
Dijo también que siente que la lucha permanente por la igualdad, por la justicia de todos los bolivianos, sigue y seguirá, lo que es una falacia. Ha dividido profundamente a los bolivianos, excluyó de la función pública a los profesionales y burócratas más competentes. De ahí que las empresas estatales están ahora a cargo de personas improvisadas, desconocedoras de las tareas que deben cumplir. Además, por no querer recurrir a aquellos, casi todo su gobierno es de interinos, con lo que la calidad de la gestión administrativa cayó estrepitosamente. Más claramente: se debate en la mediocridad.
Una vez más, insistió en que era obra de su gobierno el aumento de las reservas internacionales, cuando en realidad nada hizo para que esto ocurra. En cambio, en forma autoritaria, les restó 600 millones de dólares, sin que hasta el presente se vean sus frutos. La exportación de gas natural se debe a la capitalización de YPFB. En el cierre del contrato de exportación de este energético a Brasil, el ex ministro Jaime Villalobos logró que se incluya la cláusula de que el precio del gas se sujete a las variaciones de los precios de los demás energéticos.
De esta forma, el precio de un dólar por BTU, con el que se iniciaron las exportaciones al Brasil, en 1999, actualmente está en seis. Los demás productos que exporta Bolivia también aumentaron de precios de manera extraordinaria, desde el 2006, justo cuando empezó la gestión del Gobierno actual. En suma, los mayores ingresos por las exportaciones y el crecimiento de las reservas se deben exclusivamente a la coyuntura internacional. Bolivia sólo es la beneficiaria, pero sin saber aprovecharla adecuadamente.
¡Por dignidad, de la que tanto habla Morales, tiene que haber más pudor y escrúpulo para ejercer el poder!

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