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Populismo de Morales comienzan a dar resultado: Bolivia registra el primer déficit comercial en cinco años.

Mar 12, 2009
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evo-pat

Responsable: HoyBolivia.com

SANTA CRUZ 11/03/2009.- En base a datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), un informe del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) da cuenta que, en enero de este año, Bolivia registra el primer déficit comercial en cinco años de excelente gestión.

El informe explica que mientras las exportaciones del país cayeron un 33% en enero del 2009, las importaciones bolivianas no dejaron de crecer y el primer déficit en cinco años registrado en la balanza comercial correspondiente al mes de enero del 2009 es un nuevo toque de alerta para Bolivia, mostrando que el país no había estado “tan blindado” como tanto se dijera.

Para el IBCE, “la época de las vacas gordas es historia”, y empieza el pago de la factura luego de haber desaprovechado durante 3 años la bonanza internacional.

El IBCE sostiene que uno de los factores que puede estar motivando el déficit comercial y el crecimiento de las importaciones en Bolivia puede ser la devaluación del dólar en los países proveedores, proceso alentado además por el “anclaje del tipo de cambio” en Bolivia desde el pasado año.

El IBCE explica que el artificial “abaratamiento” del dólar impulsará más el crecimiento de las importaciones -o impedirá su derrumbe- todo lo contrario de lo que ocurrirá con las exportaciones, las que mas bien disminuirán por la crisis (recesión), caída de la demanda (menores precios), proteccionismo (restricciones) y pérdida de mercados preferenciales (v.gr., ATPDEA).

Según información del INE, los principales abastecedores de Bolivia son: Brasil (que devaluó el Real cerca del 50% desde julio del año pasado); Argentina (cerca del 20%); Perú (cerca del 10%); Chile, Japón y EE.UU., todos ellos con una enorme ganancia de competitividad por el debilitamiento de sus monedas, a consecuencia de la crisis.

PREOCUPACIÒN

La preocupación del IBCE radica en el hecho que en el mismo mes de enero, el sector externo boliviano se impacta por dos fenómenos de sentido inverso: la caída de las exportaciones en 169 millones de dólares, y la subida de las importaciones en 6 millones de dólares. La previsión es que las exportaciones literalmente se derrumben este año, principalmente por el lado de los hidrocarburos (a consecuencia de la baja del precio del petróleo y menores volúmenes de venta), así como los minerales (baja de precios y menores volúmenes), mientras que las agroexportaciones y las ventas manufactureras enfrentan ya restricciones comerciales en el exterior (proteccionismo) y la pérdida de mercados preferenciales (v.gr., ATPDEA) sin un sustituto hasta el momento, a lo que se suman las propias prohibiciones y cupos de exportación que están vigentes en Bolivia en el rubro de alimentos, además de que la falta de diésel perjudica al sector agrícola, pecuario y agroexportador.

NO CUESTIONA LAS IMPORTACIONES

El IBCE no cuestiona la subida de las importaciones, especialmente cuando éstas ayudan a producir más bienes y servicios para el mercado interno o para la exportación, mas bien, la preocupación está centrada en la “sostenibilidad de las importaciones”, siendo que el año pasado éstas llegaron a un nivel récord de casi 5.000 millones de dólares.

Con exportaciones hacia la baja por la crisis internacional, con un dólar barato que incentiva las compras externas y encarece los productos bolivianos para su colocación en el exterior, el IBCE pregunta: ¿Cómo hacer sostenible una propensión a importar que muestra ser más fuerte que la propia crisis, a diferencia de las exportaciones que han sufrido una dramática caída en el primer mes del año? 

Si las exportaciones caen, y si al mismo tiempo las importaciones caen menos –o peor aún, si crecen pese a la crisis como ha ocurrido en enero del 2009- la consecuencia será la pérdida de reservas (dólares), y más importante aún: si se insiste en un “dólar artificialmente barato” se podrá esperar la pérdida de empleos por doble partida, por la pérdida de competitividad en la exportación, y por el aumento de las importaciones legales y las de ilegales (contrabando, como en el caso de la ropa usada).

 
 
 

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