Perú infiltrado
Por Saúl Paniagua Flores
Infundir en el ánimo ideas, doctrinas o introducirse en un partido, corporación o medio social con el propósito de proceder al espionaje, la propaganda y el sabotaje, es infiltrar. Esta descripción que realiza el Diccionario Enciclopédico Espasa (pág. 910) grafica con precisión la convulsión social que vive actualmente Perú.
Bolivia, sindicada de promover actos de intervención en asuntos del vecino país, se funda en el contenido ideológico que nace de su nueva Constitución, desde donde garantiza la libre determinación de las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios.
Esta “promoción de la cooperación entre los pueblos de la región” envuelve a lo que denomina nación y pueblo indígena originario campesino, definiéndolo como “toda colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia es anterior a la invasión colonial española”.
Ese compartir “identidad cultural, idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión” liga a una región del continente que fue históricamente una: Bolivia y Perú. El país vecino posee tres zonas: costa, sierra y Amazonia, dividida en cuatro regiones, 24 departamentos y una provincia constitucional en un territorio que alcanza a 1.285.216 km2. Su población de más de 25 millones de habitantes está compuesta por indígenas (47%), mestizos (32%) y blancos (12%).
Entre 1985 y 1990, Alan García ocupó la Presidencia del Perú, la crisis económica acentuó la pobreza y Sendero Luminoso continuó aterrorizando la zona del altiplano y controló a los productores de coca del Alto Huallaga. El desplazamiento de la lucha armada hacia la zona amazónica vinculó la ruta de los estupefacientes, ‘triángulo de oro’ que une a Colombia, Perú y Bolivia.
La infiltración ideológica y los cárteles de la droga en la Amazonia constituyen el componente letal para influir en el ánimo de los denominados nativos, a fin de que pasen de la rebelión a la revolución y lograr luego la anhelada independencia. Ayer, Bolivia y su Amazonia pandina; hoy, el Perú amazónico y mañana el coloso Brasil, que comparte su exuberante floresta con Ecuador y Colombia. Por eso el llamado a la independencia del nuevo Estado amazónico.

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