Pando ensangrentado en crisis boliviana

Por Manfredo Kempff Suárez
Dicen que la cuerda se rompe por el lugar más delgado y según los estrategas del Gobierno, para frenar el ímpetu de las regiones autonómicas, había que empezar por Pando. Seguramente que tenían razón porque Pando ha sido, desde siempre, el departamento más alejado y abandonado del país. Pese a todo, con sus pocos recursos, Cobija ya mostraba otra cara y el departamento parecía surgir.
Vino entonces el estrangulamiento económico a todas las regiones autonómicas y el propósito de dejarlas sin recursos para que no pudieran hacer gestión. Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando le dieron la cara al Gobierno, reclamaron, expusieron ideas, lucharon, pero S.E. hizo oídos sordos a todo, terco como una mula. A Pando, ahora sometido a un estado de sitio y ocupado por el Ejército, le dejaron menos del 10% del IDH, a sabiendas de que ese departamento no tiene otras fuentes importantes de ingresos, como, por ejemplo, podría ser el caso de Santa Cruz.El IDH para Pando —como para el Beni— era su gran esperanza de un futuro mejor y es por eso que ha cundido la desesperación entre sus pobladores, los ha frustrado y ha generado reacciones lamentables cuya causa es fácil de adivinar: el MAS quiere aniquilar las autonomías, independientemente de que ellas hayan sido elegidas por el pueblo. Es el afán autoritario de un poder central omnímodo que hoy enceguece a quienes gobiernan y les permite imponerse a través de la violencia. Treinta muertos ha costado el desembarque del Occidente en la cabeza de playa de la media luna.
¿Es concebible que uno de los ministros —´el carnicero de Porvenir´, según el prefecto Leopoldo Fernández— hubiera planificado el ataque a Pando por encima del Alto Mando? ¿Que este ataque se hubiera planificado en Riberalta, Madre de Dios y Puerto Rico? ¿Que se hubiera armado a contingentes de normalistas collas inexpertos? Pues ahí está el resultado: 30 muertos en combate. Porque, ahora, que no venga a decir el Gobierno que se trató de una emboscada criminal. Los pandinos, alertados, se defendieron de los planes esquizofrénicos de un gobierno que ha perdido el seso.
Para colmo, los militares, en vez de hacer respetar la ley, llegan y matan. Hacen el trabajo sucio que empezaron, con un fracaso, los milicianos del MAS. Recién se acuerda de ellos el Gobierno, cuando hay que lavar sangre coagulada. Y mientras quieren apresar a Leopoldo Fernández, que no hizo sino cumplir con su deber y con su pueblo, el loco desquiciado de Chávez advierte a nuestros militares que se cuiden, que no traicionen, que no golpeen, que protejan a S.E., porque de lo contrario se las van a ver con él.
Si el general Trigo mandara a Chávez a hacer puñetas, seguramente que lo destituirían en el acto. Ahora lo van a destituir dentro de unos días, aunque la ´gloriosa´ toma del aeropuerto cobijeño haya sido todo un éxito.

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