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Palestina

Jul 10, 2014
1 min read

A los sobrevivientes del odio.

¿Por qué estaremos siempre tan dispuestos a hacer daño?

¿Por qué siempre tendremos que defendernos del otro?

¿Por qué querremos siempre apropiarnos de todo?

¿Estaremos condenados a matarnos unos con otros, humillarnos unos a otros, someternos unos a otros?

Será que nuestra naturaleza es matar para sobrevivir.

Los pobres se matan para huir del horror de la miseria.

Los ricos se matan para ratificar su derecho a la obediencia.

Morder o ser mordido.

Matar o hallar la muerte en el cuchillo ajeno.

¿Siempre será así?

Sería más fácil amar sin que doliera.

Es tan triste ver el odio estallar sobre las pobres casas.

Es tan triste el odio cuando revienta sobre la calle.

Es tan triste el odio cuando se disfraza de ignorancia

Triste el corazón que no se turba con el dolor ajeno.

Los niños huyen descalzos del hambre asesina.

Escapando del odio se les enseña a odiar por la fuerza, odiar para vivir, odiar para que no duela.

El rencor se multiplica, la sangre se oscurece.

Llanto, escombros, reminiscencias del abuso recurrente.

La crónica del hombre contra sí mismo.

El diálogo no sirve de nada cuando se calla el corazón.

La palabra también es lucha, sangre derramada, cuando no emana desde adentro.

Me duele el mundo.

Si tan solo la gente no llevara puesta una herida sobre la otra…

::.

 
 
 

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