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ORGASMOS CON INSTRUCTIVO-LA RESPONSABILIDAD SEXUAL

Feb 20, 2020
3 min read
@phanslib

Lo que promete un juguete sexual y las fantasías que desencadenan son diversas,  los mercados de este tipo de productos han tenido tanto alcance que sin duda, alguna vez nos pasó por la mente tener uno. Explorar la sexualidad con diversas técnicas es algo en lo que uno mismo debe poner interés, sin embargo, hay algo que las maravillosas descripciones no nos dicen, ni los comerciales, ni los promotores y quizá algo de lo que ni los usuarios nos damos cuenta.

Los juguetes sexuales nos proponen la idea del autoconocimiento por medio de la masturbación, también sirven para compartirlos con alguien más a la hora de las relaciones sexuales. Una va tras de otra, cuando descubres cómo te gusta llegar al clímax con tu juguete sexual, puedes compartir esto con tu pareja y hacer del sexo una experiencia con final feliz y eliminar los finales alternos.

Ahora se preguntarán: ¿Entonces cuál es el problema? Pues tal parece que éstos son los antagonistas de que haya un amplio porcentaje de mujeres que no llegan al orgasmo, o bien, de que los hombres no se abran a experimentar a solas o en pareja con juguetes sexuales que garanticen el orgasmo de ambos.

Por ese lado los juguetes sexuales sí combaten un problema, al que podemos poner en un plano físico: encuentra tus puntos de placer y te consigue un orgasmo. Sin embargo, la variante de éste sería un problema personal, que es del que sólo hablamos en bajito: la desinformación sexual, el descuido de salud sexual que tenemos hacia nosotros mismos y el conflicto sexo-afectivo que viven las nuevas generaciones.

El orgasmo femenino es algo que sigue girando alrededor de tabús, confusión, desinformación e incomprensión; incluso el porno nos inventó los orgasmos de gemidos orquestados y chorros de fluidos salpicando todo a su paso. Tanto así que el orgasmo se llenó de idealizaciones hasta llegar al punto de que ya no sabemos si en realidad hemos conseguido uno.

Dentro de todas las creencias que hay alrededor de los juguetes sexuales está la de que son utensilios de mujeres, ya que del lado de los hombres el orgasmo digamos que es menos misterioso y en la mayoría de sus casos más accesible. Es preciso saber que la evolución de estos artefactos también ha llegado a sus necesidades, que aunque no se acepte, esencialmente son las mismas que las de las mujeres: el autodescubrimiento de nuevas maneras de placer, los orgasmos son varios y siempre existen formas de conseguir algo nuevo.

Los juguetes sexuales llegaron a marcar una evolución en la sexualidad y la idea que los vende es precisa: te garantizamos un orgasmo (uno de verdad). Ante eso… ¡carajo, deme diez!, pero antes de eso creo que debemos voltear a ver nuestras responsabilidades.

Me voy al infierno antes de decir que los orgasmos no son una probada del cielo, una experiencia única, no por nada los franceses le han nombrado: La petite mort (La pequeña muerte). Por eso mismo es que no deben entrar en el plano de lo cotidiano, siempre puede ser algo de otro mundo, la sexualidad es algo que va evolucionando con nosotros y no existen límites.

El sexo ha sido una idea vendida desde siempre y guiarnos por lo que nos han contado, jamás será suficiente; la exploración, el interés por nosotros mismos y nuestro placer, es lo que nos irá adentrando en distintas experiencias, solas o conjuntas.

La estimulación directa sobre nuestros puntos de placer nos pueden llevar a conseguirlo, pero el sexo no es algo que deba seguir siempre el mismo camino, seguir siempre el mismo procedimiento nos podría llevar a estancarnos, a dejar de ser satisfactorio y por consiguiente, a que nos aburra.

Limitar el sexo al placer genital deja de lado un sin fin de posibilidades sensoriales: los juegos previos, los placeres prolongados, las experiencias nutritivas, etc… la sensibilidad de nuestros cuerpos es inagotable, tal cual lienzos blancos y terrenos inexplorados a la espera.

Tener un juguete sexual y alcanzar un orgasmo no debería ser reducido al hecho de llegar en el menor tiempo posible, por determinado mecanismo que sabemos que funciona. Como cuando éramos niños, se trata de jugar, de aprender, de disfrutar y hasta de sorprendernos con lo elevados que pueden llegar a ser los orgasmos.

Adquirir un juguete sexual debería ponerte siempre en modo challenge, ya sea al usarlo solo o con alguien más. La única manera de llegar a relaciones sexuales óptimas es conociéndose y estar abierto a conocer a la otra persona; es una responsabilidad primero individual y después conjunta.

Los juguetes sexuales en definitiva son una herramienta que revolucionó la sexualidad, pero no significan la experiencia completa. Descubrir el amplio paisaje que es el placer es algo que nos corresponde experimentar de forma personal, confrontando qué nos gusta y cómo puede mejorar.

 
 
 

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