Oda al migrante
Tú que no te resignaste a ser condenado a una muerte lenta, tú, rebelde incurable que te negaste a acatar una sentencia dictada por infames tiranos y el hambre asesina, tú que decidiste luchar y caminar miles de kilómetros para encontrar la paz, tú, migrante de mil rostros, que lo mismo usas huaraches o turbante, tú que al mismo tiempo eres mexicano, hondureño, turco y marroquí, nigeriano, congoleño o filipino, tú que eres eslavo y eres indio, eres vietnamita, chino y coreano, eres kazajo, palestino y somalí, a ti te escribo hermano, a ti que eres polvo, eres viento, y a veces no eres nada, migrante de todos los colores que hablas también todas las lenguas, eres simplemente humano, solamente humano, irremediablemente humano, tú, valeroso migrante, eres hambre y eres fuerza, eres cansancio y eres sueño, pues recorres selvas, mares y desiertos con tus piernas de roble y surcas la amplitud de la Tierra en busca de nuevas aventuras, en algún lugar remoto que se esconde atrás del horizonte, tú que has visto la puesta de sol en varios idiomas, tú que llevas puesta tu casa, tu pueblo y tu raza como una herida que no cierra, tú que eres fe y añoranza, llevas dentro el destino del hombre en tus manos como lijas con las que habrás de labrar la tierra para tus hijos en las horas grises del insomnio, a la intemperie, tú, dolorido migrante, que llevas los zapatos rotos y los pies desechos, el alma clara, eres un dolor que camina, eres fiebre y carne viva, eres nómada y eres todo esperanza, sigue tu camino lleno de bendiciones para que nunca te falte la buena fortuna, el encuentro con las buenas personas, aquellas que entienden tu dolor y se lo ponen, aquellas que se conmueven por tus pies tan hinchados y los lavan, por eso te llevan agua cuando estás sediento, un poco de alimento para la barriga y el ánima sin pedir nada, palabras como abrazos que te ayuden a soportar esta larga travesía de desvelos y cortaduras, esta sofocante tiniebla que se mete en los intestinos, en la sangre turbia, esta furibunda lucha para hallar un lugar en el mundo del que has sido desterrado, tú que vas con el cuerpo tan pesado, hirviendo bajo las mismas ropas, eres tormento y eres pena, una luz que nunca se apaga, tú que eres marabunta y fantasma, tú que eres alegría y eres ejemplo, recuerda esto, querido migrante: todo el sudor, toda la ruina, todo lo que fuiste dejando en el camino, todo lo que no tenías, acuérdate bien del llanto y la rabia, porque llegará un día en que te encuentres con tu destino frente al espejo y vuelvas a sonreír, y nosotros te necesitamos pleno, luminoso, feliz, para que repartas el polen y vuelvan a florecer los corazones marchitos tan llenos de odio… a cada paso un lamento, a cada paso un suspiro, el estribillo de una canción, a cada paso una herida, una luz, una esperanza, a cada paso un destino, y quizá también un buen regreso, sigue tu camino, migrante, que todavía quedan muchos kilómetros por andar a orillas de la carretera, muchos trenes, muchos barcos, muchas derivas y peligros aún por sortear, sigue tu ritmo cardiaco y encomiéndate a los espíritus, las aves y el viento para que nunca estés solo, y no se te mojen los ojos cuando escuches en la radio una canción en tu lengua que habías olvidado o escuches también la voz de los tuyos al otro lado del teléfono, sigue tu camino, migrante sonriente de las mil voces, porque la vida es no detenerse, es saltar las trancas, derrumbar las rejas, eludir a los captores y nunca bajar los brazos, pues aún cuando termine tu odisea y llegues a buen puerto habrá que seguir luchando, pues a donde llegues serás ajeno, un extranjero, un forajido, un desterrado del paraíso, siempre serás para ellos un prófugo, un proscrito, un terrorista, un árbol arrancado de la tierra, siempre serás un hombre y una mujer sin sombra, pues has nacido condenado por crímenes que no cometiste, has sido juzgado de antemano por el imperdonable delito de haber nacido pobre y moreno en un país roto, pues llegaste prematuro al armageddon, y ahí sigues, resistiendo, estoico, dignamente, por eso requerimos de tu fuerza y tu ímpetu para abolir todas las fronteras que nos aíslan uno del otro, necesitamos que sigas amaneciendo entre los tigres y el río, la nopalera y la luna, sigue, migrante, y no te detengas, ayúdanos a volver a trazar todos los mapas y reescribir todas las leyes para repartir con justicia el pan y la tortilla, volver a plantar los sueños desmembrados que no florecieron, sigue migrante silbando despierto en esta nuestra casa planetaria, pues el mundo es de todos y así hemos de cumplir todos juntos nuestro destino terrestre: el de un hombre y una mujer migrando hacia otros cielos a ras de suelo: de sur a norte, de oriente a poniente, migrando ahora y para siempre hacia otras latitudes, otras conciencias, otros nombres, otros dioses, otros valles y montañas, otros ríos, otros mares, otros soles, otros días, otras veces otras horas otras lenguas otros credos otras luces otros vuelos otras cercas otros tiempos otras almas otros mundos otros vientos otras casas. ::.

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