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Oda a la fantasía

Apr 1, 2018
3 min read

Sólo el sueño es real…

Es un huevo dorado que pregunta e indaga dentro de nosotros, lo que sentimos: nuestros miedos nuestros anhelos.

Yo bebí desde temprano las mieles de la fantasía, viendo las historias de guerreros bondadosos, cuentos de habichuelas, un plomero salvando princesas, tortugas con antifaz, enciclopedias, un viejo delirante luchando vehemente contra molinos de viento, cucarachas que buscaban escapar de la dolorosa verdad, el sabio que contempló todas las caras secretas del universo bajo las escaleras de un sótano de Buenos Aires, el niño que llevaba dentro un demonio de nueve colas tatuado en el vientre, un carpintero hippy purificando el mundo, así llegó a mi vida la poesía entre lúgubres canciones, profetas bigotones bailando en el velorio de los dioses muertos, longevas familias de caudillos e inventores soportando un diluvio de cuatro años en el pueblo, los estragos de la vida y el amor, un torbellino de mariposas amarillas perfumando el aire caliente, enmascarados haciendo la revolución, bastardos y doncellas combatiendo dragones, quimeras, traiciones, gélidos zombis, todo sea en nombre de ese sueño profano que es la felicidad, el anhelo de todo aquello que respira, porque los hombres y mujeres inventan ficciones para habitar el mundo, pues la fantasía no es tan solo un refugio, una droga, una vil escapatoria, es el encuentro con nosotros mismos en lo profundo de la conciencia, es el corazón derramado en los sueños, porque las metáforas son también pulsiones corporales, un soplo de vida, una bocanada de aire limpio en los páramos tristes del desasosiego, una breve amnistía con esas ganas de mordernos la cara y reventar, aliviar el deseo, tocar lo inasible pronunciar lo indecible imaginar el principio y el fin de todas las cosas, porque la historia humana es también cuento, las huellas de los héroes que descendieron al inframundo para bailar con la muerte o contemplar un bello atardecer en lo alto de la montaña, fantasía son dos ojos desorbitados que añoran, una lengua taquigráfica lamiendo los versos que habrán de limpiarnos el corazón, la vigilia que antecede al sueño, un mortero lleno de colores listos para llover sobre el mundo, símbolos mágicos abriendo las puertas de universos paralelos que habitan dentro de nosotros, una lámpara maravillosa que alumbra nuestros deseos, una rana saltando de un estanque, volcanes exhalando fumarolas que nos hablan también de otro tiempo, viscicitudes y ataúdes, jardines secretos, la medicina milagrosa que se esconde en la última estrofa de una canción, tiburones hambrientos, extraterrestres y duendes digitales pintados de acuarela, gigantes de hierro, tlacuaches ebrios de cola incendiaria oficiando misa, flamingos que son aviones, gatos que son teléfonos, vampiros veganos bebiendo cerveza con clamato, luces como pirinola resonando en el alma y los pies calientes, una nostalgia pasajera que viene y se va como el rumor de las olas, una lluvia de pescado, viejos con pistola al cinto hablando con las hormigas en la soledad del calabozo, el mundo azul que nació entre los cerros y los cuernos del venado, será la fantasía aquella hoguera donde van a morir los fantasmas, la ceniza a partir de la cual renaceremos, como pajaritos haciendo su nido entre los cables, la alegría contagiosa de seguir soñando despierto entre libros y canciones, la algarabía de la semilla que se abre y se multiplica en los muchos senderos inexplorados de la imaginación, es la fantasía de la vida que nos mantiene vivos, la fantasía que se escribe en el aire como la luz y la sombra, una colmena de suspiros y colores haciendo erupción en las intermitencias de la muerte, ese misterio maravilloso y terrible que se esconde en lo profundo de la tierra, porque la vida es cuento y los cuentos son globos, con los que nos dejamos arrastrar por el viento, un oasis para mitigar la sed, porque la fantasía es un sorbo de agua fresca en medio del verano, una herida suturada, una plegaria al sol, la reconciliación con aquel animal herido que habita en nosotros, porque la vida es vivir dentro de un cuento donde viven también muchos cuentos, un territorio sin tiempo ni fronteras donde se expande el alma, la algarabía del sueño germinando de la tierra.

La única libertad posible yace en las aguas invisibles de la imaginación. ::.

 
 
 

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