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Oda a la catástrofe

Apr 13, 2020
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Bienvenido sea el caos, la ruina, la peste, el hambre, la guerra y la podredumbre, a fin de cuentas, otro rostro de lo eterno. Todas las desgracias de la existencia son el abono que habrá de hacer germinar la tierra, para transformar los secos páramos en bosques frondosos.

Así lo resume el mitólogo Joseph Campbell, recordando a los maestros de otros tiempos.

Como dijo Heráclito: “Lo distendido vuelve a equilibrio; de equilibrio en tensión se hace bellísimo coajuste, que todas las cosas se engendran de discordia.” O, como también ha dicho el poeta Blake: “El rugir de los leones, el aullar de los lobos, la cólera del mar huracanado y la espada destructiva, son trozos de eternidad demasiado grandes para el ojo del hombre”.

Que así sea. ¡Haré haré! ::.

 
 
 

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