Obras en casa XVII: Dándole un lavado de cara al pasillo VI
Poco más me queda de enseñar del pasillo. Bueno, una pared que de momento está vacía. No hemos querido ocupar todo, porque esperamos completarla con el tiempo. Veremos si con más cuadros de recuerdos, o con fotos, otro vinilo, o a saber qué ocurrencia.

Pero sí que quería traer, a modo de recopilación el antes y el después del pasillo.
Recuerdo que teníamos un pasillo pintado en dos verdes, pero que apenas se apreciaba. Pero el mayor problema era que las paredes estaban agrietadas y repelían la pintura.

Eso quedó zanjado con el lijado, la fibra de vidrio y posterior pintura. Ya tenía otro lustre.

Además, se nos ocurrió darle otro aspecto a la entrada con un revestimiento y espacio para colgar.


Y aprovechamos para mejorar la altura del espejo. Nunca le pidáis a la persona más baja de la casa que os dé referencia de si se ve bien en el espejo. Nosotros lo hicimos así y el resultado fue que yo me veía entera, pero los que medían más de 160 se veían la cabeza cortada, o directamente sin cabeza (según su estatura y la distancia, claro). Esta vez ya lo pusimos a una altura adecuada para que todo el mundo se pudiera ver correctamente.

¿Y qué decir de nuestro vinilo que nos recibe según abrimos la puerta y nos conectamos automáticamente?

Las dos paredes más dañadas ahora están perfectas y la combinación de cuadros y vinilo nos encanta. Hay tantos recuerdos…



Aunque quedan cuadros por hacer y colgar. A ver si saco tiempo.
El bosquese ha vuelto a colocar en el mismo sitio. Y hemos añadido unos guardavivos para proteger las esquinas.


Y así concluyo esta serie del lavado de cara del pasillo (al menos de momento). Que dure muchos años.

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