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Nueva serie “para ver”: Marbella

Apr 1, 2025
3 min read

En abril de 2021 los periodistas de investigación Arturo Lezcano y Nacho Carretero publicaron un artículo de investigación en El País llamado Marbella, sede global del crimen organizado, que no solo documentaban la total impunidad con que se mueven en Marbella y los alrededores las mafias internacionales, sino que también desenterraban los secretos más oscuros de la vida mafiosa de la Costa del Sol. El reportaje llamó la atención de Movistar+, que vio filón para una nueva miniserie y contactó con dos de sus creadores estrella, Alberto Marini y Dani de la Torre, que ya habían ya trabajado juntos en La Unidad y que estaban a la búsqueda de un nuevo proyecto. Enseguida, se pusieron manos a la obra en colaboración directa de los dos periodistas autores del artículo.

Marbella sigue a Cesar Beltrán, un exitoso y ambicioso abogado que tiene muy claro que para mantener su alto nivel de vida ha de ser el mejor experto penalista. De esta manera, cuando los grandes nombres del mundo marbellí tengan problemas legales, será a él a quien recurran. Esto significa que la mayoría de sus clientes pertenecen a las distintas organizaciones criminales que operan en la zona.

En lo personal vive con su pareja Katy, que es una prestigiosa ejecutiva inmobiliaria especializada en casas de lujo. Con ellos reside además la adolescente Alex, fruto de una relación anterior de Katy, pero a la que César trata y quiere como propia.

La ambición desmedida del protagonista le lleva a intentar captar como cliente a Yassim, perteneciente a la MocroMafia, la poderosa mafia neerlandesa que opera desde el puerto de Rotterdam. Se ha enterado de que este se va a instalar en la ciudad malagueña e involucra a su mujer para que le busque una lujosa mansión y de alguna manera poder acercarse a él.

Sin embargo, la vida de César da un giro radical cuando se ve involucrado en una operación de tráfico de drogas con la recién llegada mafia neerlandesa y es su nombre el que está en el punto de mira. Por una vez es él quien necesita un abogado para salir del atolladero, mantener su prestigio profesional y no perder su estatus social.

La historia, contada en seis capítulos de unos 50-55 minutos de duración cada uno, engancha desde el primer momento en el que aparece Hugo Silva, un actor que encaja perfectamente en el papel y demuestra, una vez más, que se desenvuelve con total naturalidad entre varios registros y tonos, como ya pasara en Nasdrovia. Su personaje rompe la cuarta pared para explicarle al espectador de forma pormenorizada cómo funciona Marbella y las diferentes bandas de mafia inglesa, rusa, albanesa, italiana, serbia y, ahora, neerlandesa que operan en ella. Este método narrativo funciona muy bien en la serie para no perderse en la trama. Es como si Lezcano y Carretero fueran apuntillando lo que vamos viendo. Así, sobre los hombros de Silva recae la mayor parte del peso de Marbella, y en su relato se irá cruzando con personajes de todo tipo, desde los fondos más bajos, hasta la policía.

En este sentido el equipo policial está encabezado por la inspectora jefe Marta Codes (Elvira Mínguez), quien observa con indignación cómo Marbella se está convirtiendo en una ciudad sin ley debido, en parte, a la falta de recursos y personal que tiene su departamento.

Aunque se concibió como miniserie, como viene siendo habitual en estos casos, el éxito de la temporada y la cantidad de material para poder seguir las tramas hizo que, tan solo un par de meses después de su estreno, Movistar Plus+ confirmó una segunda temporada. Añadida a la lista de “series para ver“.


 
 
 

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