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Nueva serie a la lista “para ver”: Maricón Perdido

Nov 17, 2021
3 min read

Creada y escrita por Bob Pop y dirigida por Alejandro Marín, Maricón perdido es una serie inspirada en la vida del escritor. Con Berto Romero como productor ejecutivo y aportando su experiencia como creador y guionista de Mira lo que has hecho, la ficción sigue la vida de Roberto Enríquez en diferentes etapas: primero en los años 80, cuando vivía en su pueblo y era un muchacho con sobrepeso y aficionado a la lectura y a los musicales, después en su etapa de universitario en Madrid cuando va autodescubriéndose y, finalmente, en el presente, cuando ya ha conseguido su sueño de ser escritor y es un personaje conocido.

Este último personaje está interpretado por el propio Bob Pop, sin embargo, para los otros dos se buscaron sendos actores que la verdad no se podría haber hecho mejor casting. Gabriel Sánchez, debutante a sus 16 años, se pone en la piel de ese Roberto adolescente que trata de buscar una identidad propia mientras sufre episodios constantes de acoso escolar, sueña con ser escritor, se evade con los musicales y solo tiene afinidad con su abuelo (interpretado por el siempre estupendo Miguel Rellán), con quien comparte el interés por la lectura.

Carlos González por su parte da vida a un Bob Pop veinteañero que reside en Madrid y que va encontrando su sitio. Está más liberado sexualmente y cuenta con un círculo de amigos que lo apoyan. Alba Flores encarna a su mejor amiga de la universidad y el diálogo entre ambos en el primer episodio es una maravilla. Hay una gran química entre ambos y el guion fluye con frescura.

Ambos intérpretes están magníficamente caracterizados y han hecho un gran trabajo actoral. Han conseguido captar los tics, gestos y formas de expresarse de Bob Pop sin caer en una burda imitación que acabaría caricaturizando al personaje. Cuando están en escena automáticamente te crees que serían aquellos Robertos. Espectacular está también Candela Peña, como siempre, aquí en un papel de madre totalmente diferente al que interpretaba en Hierro.

En tan solo un capítulo, que se hace corto además (duran apenas media hora), consigue condensar mucha información. Maricón perdido no es una serie que emplee un par de episodios en presentar a los personajes o el contexto. No, ya de inicio es muy claro entrando de lleno en lo que quiere contar. Es un cúmulo de anécdotas, de cotidianismo enlazado, sin embargo con los momentos muy bien elegidos para los saltos temporales. Y es que no tiene una narración lineal en el presente y usa el flashback como recurso, sino que se van alternando los tres períodos (años 80, años 90 y presente) hacia adelante y hacia atrás para completar el viaje del personaje.

Es una serie muy personalista contada de una forma muy cercana que ayuda a conectar con el personaje (ficticio y real). Seguramente no todo lo que va a contar en la serie le haya ocurrido a Bob Pop en su vida o no exactamente así, sin embargo, da la sensación de veracidad, de que cuadra con la época y con el personaje. Algo así como pasaba en Mira lo que has hecho. Es mezcla de realidad y ficción, pero con una ficción muy verosímil.

Tiene momentos en que es muy cruda y recurre a un humor muy negro. Sin embargo, más que lástima por los reveses que se encuentra en el camino (en el instituto, en el parque, en casa, en la sauna…), despierta enfado e invita a la reflexión. Y es que cuenta muy bien, por ejemplo, que aunque uno no sea sujeto activo de un acoso o un maltrato, si no interviene para impedirlo, también es parte del problema. Interpela al espectador generando incomodidad, porque no te gusta lo que estás viendo. Y mucho menos pensando que en algún momento de tu vida quizás no has intervenido lo suficiente en casos similares.

Conocía a Bob Pop de sus intervenciones en los programas de Buenafuente y en el Si Sí o Si No que tenía con Jorge Ponce y ya me parecía un buen tipo, muy inteligente y con un gran sentido del humor. Después de ver el primer episodio de su serie, he conectado aún más con él. Quiero más.


 
 
 

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