Nueva serie a la lista “para ver”: Killing Eve
Killing Evees una de esas series que sorprendentemente se me había pasado por alto. No sé cómo ha pasado, ya que es de una temática que me suele gustar, pero el caso es que no llegó a mi radar hasta que comencé a leer sobre el estreno de su tercera allá por abril, cuando estábamos confinados por el coronavirus.

Se trata de un thriller creado por la guionista y actriz Phoebe Waller-Bridge antes incluso de estrenar Fleabag. Producido por la BBC America (la misma que nos trajo la fantástica Orphan Black) es una adaptación de saga literaria Codename Villanelle (Codename Villanelle, Hollowpoint, Shanghai y Odessa) de Luke Jenning, aunque aquí Waller-Bridge cambia el sexo de los protagonistas dando un giro a un género que tradicionalmente ha estado dominado por los hombres. Killing Eve sigue así a dos mujeres que juegan al clásico juego del gato y el ratón. Una de ellas, la interpretada por Jodie Comer es una asesina, y la otra, protagonizada por Sandra Oh, es la agente del MI5 encargada de atraparla.
El piloto arranca con Villanelle y, con un par de escenas, pronto somos capaces de captar que es un poco psicópata, incluso sin diálogos.

A continuación conocemos a Eve Polastri, una estadounidense residente en Londres que lleva una vida estable y tranquila con su de analista para el Departamento de Seguridad del MI5. Cuando un político ruso es asesinado, esta última recibe el encargo de proteger a la única testigo del crimen y se involucrará más allá de lo exigido en su cargo. Eve es una mujer inteligente y curiosa que tiene satisfacción por los asesinos (y especialmente por las asesinas), así que enseguida empezará a juntar las pistas del caso y a trazar un perfil del sospechoso llegando a la conclusión de que es una mujer. Aunque de primeras nadie se toma en serio su intuición, en un giro de los acontecimientos, será reclutada como espía para encontrar a la asesina antes de que vuelva a actuar. Pero sabemos que Villanelle no se lo va a poner fácil, porque somos testigos de que es una talentosa asesina a sueldo a la que no le faltan encargos porque es brillante en sus misiones. Hace de su psicopatía un arte, pero antes muerta que sencilla, porque sí, esta sicaria no tiene reparos en mancharse las manos de sangre, pero ante todo es elegante vistiendo y no renuncia a los lujos que le proporciona su trabajo.

Hay un evidente contraste entre Eve, una mujer de lo más convencional que vive con su marido y su hijo y es desordenada y caótica y Villanelle, una joven solitaria que es sofisticada, cruel y obsesiva. La fotografía de la primera es más apagada, con un tono gris; mientras que la de la segunda es a todo color y llena de glamour. Killing Eve realiza un buen dibujo de sus dos protagonistas, dos mujeres complejas, inteligentes y buenas en sus respectivos trabajos.
Las actrices están espectaculares en sus papeles. Sandra Oh aporta un toque cómico y sarcástico y es buenísima poniendo caras de asco y desprecio. Jodie Comer por su parte es camaleónica. Es la mala, la psicópata, pero resulta atractiva e incluso adorable. Están acompañadas por unos secundarios que no se quedan atrás, no solo sus actores (me sorprendió encontrar a Kim Bodnia de Bron/Broen), sino porque los personajes también parecen bien configurados y no meros accesorios. Eve tiene de su parte a su asistente Elena Felton y a Carolyn Martens, jefa de inteligencia curtida como espía en el Moscú de los 80 y encargada de reclutarla. Villanelle cuenta con Konstantin (Bodnia), el enlace de la organización para la que trabaja y encargado de comunicarle cuál será su siguiente trabajo.
Además de sus personajes e interpretaciones, la serie destaca por su historia, por unos diálogos mordaces y afilados, por un guion en el que se combina acción y humor, por un cuidado diseño de producción y su magnífica fotografía. Rodada en diferentes localizaciones del mundo tales como París, Berlín, Londres, Bucarest y la Toscana, no escatima a la hora de mostrar hoteles o apartamentos lujosos ni grandes mansiones en las que tienen lugar multitudinarios y opulentos eventos. Un atractivo más para su visionado.

El primer episodio tiene suficiente gancho para seducir al espectador. Logra mantener la intriga y te atrapa frente a la pantalla gracias a su reinvención del género de espías. No se parece en nada a otras series de temática similar que suelen estar plagadas de estereotipos. Aquí, a pesar de que la trama gira en torno a asesinatos y a la persecución, toda esa tensión se aligera con un sentido del humor de lo más negro e hilarante (y cierta acidez británica). Killing Eve transita entre la comedia sarcástica y el drama oscuro, un sello muy característico de Waller-Bridge, que consigue encontrar el humor y lo absurdo hasta en los momentos más trágicos.
Killing Eve es un thriller que conquista desde el primer episodio. Y en BBC America lo saben, puesto que antes de su estreno en 2018 ya había sido renovada por una segunda temporada y lo mismo ocurrió antes del lanzamiento de la tercera, que ya se confirmó que habría una cuarta. Es una de las grandes propuestas de los últimos años. Sigo sin saber cómo me la estaba perdiendo.

.png)




Comments