Nueva serie a la lista “para ver”: Baron Noir
Hace unos cuatro años, cuando parecía que el género político estaba en decadencia, Canal+ estrenó Baron Noir, una serie que narra los entresijos más oscuros de la política: corrupción, prevaricación, blanqueo de capitales, chantajes, compra de votos, financiación ilegal, manipulación, traiciones, venganzas… Se centra en la historia de Philippe Rickwaert, miembro del Parlamento y el alcalde de Dunkerque (ciudad industrial del norte de Francia), quien inicia un camino de venganza personal contra su compañero de partido y candidato a la presidencia del país, Francis Laugier, después de que este le sacrificara para proteger su propia campaña.
La trama arranca cuando, entre las dos rondas de la elección presidencial, Rickwaert recibe el chivatazo de que la policía judicial está investigando la financiación ilegal de la campaña del Partido Socialista y de que van a hacer un registro en su sede. Inmediatamente, y a contrarreloj, intenta recopilar el máximo dinero posible para ocultar ese desfalco y desprenderse de todas las pruebas que los incriminen. Sin embargo, todo se enturbia cuando el tesorero de su oficina, presionado para asumir la responsabilidad, se suicida. Es aquí cuando Laugier aparta a Rickwaert y se inicia una guerra entre ambos por hacerse con el poder del partido y salir impunes de cualquier acusación judicial. Philippe, que ha hecho toda su carrera en el Partido Socialista, se siente traicionado y recurre a sus conexiones gestadas durante años para ganar las luchas políticas en contra de todos aquellos que le han dado de lado. Su mayor aliada será Amelie Dorendeu, la consejera del candidato.
Este inicio recuerda mucho a House of Cardscuando Frank Underwood no consigue el puesto de Secretario de Estado que le habían prometido y comienza una cruzada contra sus enemigos en la que no le importa mancharse las manos de sangre. Philippe Rickwaert tiene un poco de Underwood, es un personaje que viene de humilde origen obrero y ha pateado las calles, los sindicatos y asociaciones, sin embargo no quiere quedarse en el ámbito municipal, sino que aspira a estar en lo más alto. Llegados a este punto, no se trata tanto de motivaciones económicas, sino que está cegado por la erótica del poder y le da igual que caiga quien caiga siempre y cuando él consiga su objetivo.
Es curioso cómo series sobre un tema como la política, que a priori a mucha gente le resulta aburrido, han conseguido despertar el interés de un buen número de espectadores. En este caso, Baron Noir ha recibido muy buenas críticas a nivel nacional, pero también internacional, gracias a su retrato tan realista de la actualidad política. Porque aunque muestre sin tapujos las cloacas de la política francesa, los temas que expone sobre la mesa (divisiones internas y luchas por el poder dentro de los partidos, la corrupción, las financiaciones ilegales…) son extrapolables en prácticamente todos los países. Además, independientemente de que sea una serie con un trasfondo político, no deja de ser un buen thriller en el que destacan las mentiras, las luchas de poder, las grandes traiciones y las venganzas planeadas a fuego lento.

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